Almas conectadas: almas gemelas, afines y compañeras

Las Almas se relacionan de distintas maneras dependiendo del plan de vida que hayan diseñado para su actual encarnación. Conocer qué tipo de vinculo nos une, ya sea por ser almas gemelas, almas afines o almas compañeras nos ayudará a entender mejor nuestras actuales relaciones.

Este texto es originalmente de Beatriz Cuairán

Antes de reencarnar, en el plano sublime, el alma decide con quién volverá a coincidir, bien para solucionar antiguas disputas, procurarse un fiel compañero o para vivir un amor que quedó inconcluso. Así como en nuestra vida diaria nos acompañamos de familia, amigos o parejas para aprender, evolucionar y disfrutar, el alma se reencontrará con antiguos compañeros para continuar su experiencia en la tierra.

Almas gemelas, almas afines o almas compañeras son atraídas a nuestra vida y nos dotan de la experiencia necesaria para completar nuestro aprendizaje.

Antes de nacer, imprimimos en nuestro ser la corriente de frecuencia y vibración que compartiremos con antiguos compañeros. Si tomamos conciencia del escenario entero que nos gobierna, veremos como nada es lo que parece a primera vista.

¿Qué es un alma gemela?

Platón en su obra “El banquete” explica el mito de las almas gemelas.

Al principio del tiempo los seres humanos eran seres completos, con dos cabezas, cuatro piernas y cuatro brazos, lo que les permitía un movimiento circular muy rápido para moverse. En su afán de alcanzar el Olimpo de los dioses, estos seres desafiaron al Gran Dios Zeus,

Zeus ganó la batalla y decidió castigar a estos seres por su rebelión. Tomó una espada en la mano y decidió dividirlos por la mitad. Zeus pidió al dios Apolo que cicatrizase la herida (el ombligo).

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En ese momento, los hombres cayeron a la tierra de nuevo, y desesperado, cada uno se fue en busca de su otra mitad, sin la cual no podrían vivir. Habiendo asumido la forma que tenemos hoy, buscamos nuestra otra mitad, porque vivimos con nostalgia, con la sensación de que nos falta algo, algo que antes era parte de nosotros.

Este relato inspiró el movimiento romántico en todas sus etapas en la modernidad a través de la idea de la media naranja.

Reconocer a un alma gemela

Sea como fuere, entre las almas hay distintos tipos de asociaciones que elegiremos antes de venir para enriquecer nuestra experiencia en la tierra.

La conexión entre almas gemelas

Las Almas Gemelas se conocen profundamente de muchas encarnaciones. Han sido matrimonios o parejas durante múltiples vidas y esa vibración se mantiene activa. Les mueve el anhelo de reunirse, de volver a ser uno, ya que sin su contraparte se sienten incompletos.

Lo que más les define es que son dos energías que una vez unidas tienen la capacidad de crear una tercera. Sólo las almas gemelas tienen esta prerrogativa. Se inspiran mutuamente y cada uno alumbra en el otro su mejor parte, se suman, dando lugar a algo mayor que dos individualidades juntas. Uno más uno es más que dos.

No solo pueden traer hijos al mundo, sino que son capaces de crear algo más profundo, y con efecto para otros, una obra, un proyecto, un legado.

Siempre son pareja, ya que para darse esta unión donde el alma está íntimamente involucrada se necesita la frecuencia que imprime la energía sexual.

Si se encuentran en etapas donde no están sintonizados, las almas gemelas se unirán para provocarse un profundo aprendizaje que depure sus antiguas memorias. Su mutua transformación será un trampolín que acelerará su evolución.

Sin embargo, aunque coincidan en el mismo tiempo y lugar, no siempre tendrán que estar juntos, ya que los aprendizajes individuales prevalecerán. Como siempre, es cuestión de elección. Si dos almas han compartido infinidad de vidas, a veces necesitarán una separación temporal para experimentar distintas situaciones individualmente.

Una vez se reúnan en otra encarnación habrán incorporado distintos matices de experiencia para incrementar su mutuo aprendizaje.

El encuentro de dos almas gemelas

Ejemplo: en otro tiempo, en unos campos de un pueblo cualquiera, una joven muchacha va al molino después de recoger el trigo. Un apuesto caballero se acerca atraído por su belleza y por un aire que le resulta familiar. Ya de frente, ambos sienten un amor instantáneo, fuera de toda duda, se reconocen. Sus corazones rebosan felicidad y sus ojos se entrelazan sin fisuras.

En su aparente primera conversación, hay un flujo de energía álmica que les conecta con la profundidad de su unión.

A la vez, sienten que sus caminos tienen rutas diferentes, aprendizajes dispares que les impiden estar juntos de nuevo. Conscientes de que una vida es un suspiro, acuerdan soltar el deseo de su mutua compañía y liberar al otro en esa encarnación.

Prometen seguir amándose desde el nivel del alma. La vibración única que les une, les acompañará en sus experiencias por separado, aportándose el uno al otro una energía extra sabiendo que se reencontrarán en la siguiente vida donde podrán compartir sus mutuas experiencias.

Imaginaos la avenida principal de cualquier ciudad. Dos personas caminando juntas por ella, llegan a una bifurcación que se divide en dos calles, cada uno toma un camino y tras recorrerlo en el tiempo que necesiten, llegan a una plaza donde vuelven a confluir ambas calles. Los dos habrán visto y vivido distintas cosas, se habrán encontrado con diferentes personas y la experiencia que han incorporado alimentará a ambos y a su renovada relación.

Ése es el recorrido que a día de hoy muchas almas están transitando.

Cuando dos almas gemelas tienen la suerte de encontrarse en el mismo tiempo y lugar, dentro de experiencias compatibles, dan lugar a vidas llenas de sentido. La tranquilidad que sienten en su interior al saberse profundamente acompañados les evita la búsqueda del amor romántico, con el consiguiente gasto de energía, y les permite la apertura a otros ámbitos de experiencia.

Juntos, tienen la capacidad de trascender lo antiguo y crear nuevos paradigmas. Pueden alumbrar hijos muy evolucionados o empresas destinadas al bien común a gran escala.

Almas afines: almas unidas como amigas, hermanas, hijos…

Las Almas Afines son acompañamientos de otra índole. Se unen como padres e hijos, hermanos, amigos o parejas de un tiempo determinado. Aunque pueden ser uniones profundas, no siempre necesitan conectarse desde la energía sexual.

Se protegen, promueven su mutua felicidad y no suelen necesitar confrontaciones duraderas para evolucionar. Se caracterizan por la simbiosis que genera el bien de ambos.

Pasados donde ya se conocieron y desarrollaron lazos fuertes les llevan a volver a unirse para darse un buen acompañamiento en las lecciones que traen individualmente.

En este tiempo donde los retos evolutivos son inmensos, todos traemos activado el imán de encontrarnos con diferentes almas ya conocidas.

Almas unidas por una relación de padres e hijos

Ejemplos:

Almas afines unidos por una amistad: una persona con orientación espiritual y problemas económicos puede encontrarse con una persona que antes fue su madre, por ejemplo, y que en esta vida es un amigo rico e influyente. La corriente entre ambos recordará el antiguo vínculo y se darán el uno al otro lo que les falta, acelerando enormemente su crecimiento. De manera natural y sin esfuerzo, uno aportará la economía y el otro la parte espiritual que el primero no ha tenido tiempo de desarrollar.

Almas afines que son padres e hijos: parejas que después de ser padres sienten cómo se apaga su vida sexual se basan en el recuerdo de antiguas uniones filiales. Se atraen mutuamente para dar a luz a hijos donde se asegure una fuerte base de crianza, por encima del amor de pareja. Esos niños recibirán más energía individual de los padres porque su mirada estará puesta preferentemente en sus vástagos.

Si estas parejas se separan, y son conscientes de su elección de alma al encontrarse, dotarán a sus hijos de un doble caudal energético.

Cuando un alma elige padres que son susceptibles de separarse, lo hace con una intención inteligente. Un niño nacido dentro del seno de una familia desarrolla unas rutas neuronales determinadas ya que siempre vive en el mismo ambiente.

Otro niño cuyos padres se separan cuando tiene dos años, por ejemplo, desarrollará rutas diferenciadas para moverse en el mundo de papá y en el mundo de mamá. Algo similar a ser bilingüe, pero visto desde la energía.

Las almas afines no se mirarán tanto a los ojos como las almas gemelas, tenderán a mirar en la misma dirección.

Imagínate que dos monjes encuentran a un bebé abandonado en medio de una frondosa selva.

A falta de mujeres a los que entregarlo para su crianza, deciden hacerse cargo de su sustento y educación creando con el niño fuertes vínculos de amor y protección. Estas tres almas afines buscarán otra situación para volver a encontrase.

En esta vida, los antiguos monjes somos mi hijo Lucas y yo, y aquel bebé es su padre en esta vida. Además del sentimiento inherente entre padre e hijo, hay una protección por parte de Lucas que trasciende a la vida actual. El recuerdo de aquel bebe al que crió antaño le añade a la relación presente un impulso natural de responsabilidad hacia la felicidad de su progenitor.

Encontrarnos con una o varias almas afines en este tiempo garantiza la aceleración del proceso evolutivo en la mejor de las compañías.

Si, además, somos conscientes del antiguo lazo que nos une, el gozo de sabernos sustentados con amor nos ayudará a encontrar nuestro propósito de vida con facilidad. Muchas almas afines, unidas como eslabones de una cadena, contribuirán a la elevación de la conciencia del planeta.

Almas Compañeras

Paradójicamente, en este grupo de almas se encuentran los que entendemos como enemigos, nuestros mayores maestros. ¿Quién nos va a proveer mejor de un duro aprendizaje que un alma compañera?

Si solo nos rodeáramos de almas afines o gemelas, nuestra vida transcurriría plácidamente, sin sobresaltos. Sería una vida de vacaciones desde el punto de vista del alma, algo que a veces elegimos para asentar aprendizajes y prepararnos para la siguiente etapa.

Sin embargo, el impulso natural del territorio del alma es evolucionar y necesitamos el contraste para crecer. Difícilmente elegiremos situaciones dolorosas a no ser que un alma compañera nos obligue a ello.

Cuando nace un delfín, lo rodea todo el grupo para darle la bienvenida y enseñarle las leyes del mar. El bebé debe seguir a sus mayores para evitar los peligros que desconoce. En su ingenuidad a veces escapa para explorar por sí solo el entorno.

Su madre entonces, lo aparta y empuja al fondo y le obliga a meter la cabeza en la arena hasta que se tapa el orificio de respiración. Puede parecer cruel, pero es la única manera en la que el delfín incorpora un aprendizaje que le evitará ser atacado por los depredadores.

Igualmente, los seres humanos decidimos experimentar situaciones dolorosas para dotarnos de aprendizajes que desde la positividad no incorporaríamos y para ello, necesitamos enemigos.

A diferencia de un alma gemela, un Alma Compañera hace un gran trabajo en la sombra, nunca es reconocida su misión a no ser que percibamos el escenario completo. Así, creamos acuerdos previos antes de nacer y atraemos a nuestra vida a personas con las que nos involucramos anteriormente y donde dejamos un reguero de sangre sin limpiar.

La persona a la que entonces dañamos, volverá a nuestra vida a darnos la oportunidad de resarcir el daño y elevar nuestra conciencia y capacidad de amar. No es un castigo, es causa y efecto. Memoria que el alma guarda hasta que se den las circunstancias propicias para ponernos en el otro lado del ring.

Nuestra alma elige a nuestros oponentes, igual que a nuestros allegados.

He visto cientos de veces en sesión cómo antiguos enemigos acérrimos nacen en esta vida como madre e hijo, el vinculo del amor incondicional por excelencia. Memorias donde hubo sangre derramada atraen en esta etapa lazos de sangre. Ya tenemos la lucha entre ambos garantizada desde la más tierna infancia.

Muchas personas sufren por sentir rencor hacia su madre o hacia su hijo porque creen que no es natural. Cuando comprenden la oportunidad que supone trascender desde el nivel del alma el sentimiento antiguo, perdonan la afrenta largamente guardada y entran en un espacio de paz y comprensión antes desconocida.

En este tiempo de cambio de paradigma, muchísimas personas han activado en sus memorias la posibilidad de encontrase con almas compañeras con las que quedaron cuentas pendientes de poner en paz.

No habría guerras si no estuvieran guardados en nuestros corazones recuerdos de antiguos ataques, traiciones y muertes. El ser humano representa fuera su universo interior, y si cada uno de nosotros pacificamos nuestro sentir, el exterior lo reflejaría a gran escala.

Ejemplo de almas compañeras en una relación de amigas: en la selva africana, un humilde poblado tomado por traficantes de droga una mujer está tumbada en una cochambrosa hamaca, enferma de malaria. Su hija de apenas 6 años mira a su madre con desconsuelo. En los últimos instantes de vida, se graba en la madre el temor de lo que le espera a su hija cuando ella desaparezca y le inunda la culpa. Sabe que será vendida como esclava y no puede hacer nada por evitarlo.

En esta vida, vuelven a encontrarse como dos amigas. El lazo se activa automáticamente. La que entonces fue hija exige atención constante, inconsciente del por qué, siente que se lo debe. La que fue su madre, ahora como amiga, le protege y cuida en exceso, sintiéndose permanentemente deudora.

Cuando la relación se hace insostenible, se produce una desgarradora separación por la que las dos sufren sin saber por qué. La antigua madre trae activada la culpa y una maternidad fuera de contexto, la hija una atracción hacia las drogas y una necesidad de ser salvada por otros a toda costa. Son dos almas compañeras dándose mutuamente una dolorosa lección.

Si la reencarnación que creó la situación anterior se hace consciente, soltarán la memoria que las unió y aprenderán sin dolor. Una dejará de sentir culpa y obligación poniendo límites sanos y la otra comprenderá que las drogas tapaban la ira por el cruel abandono que sufrió en otro tiempo. Se abrirá la posibilidad de una profunda y duradera amistad, convirtiéndose en aliadas.

Si entendemos los vínculos subyacentes en cada relación que nos duele o irrita, si analizamos por qué alguien nos produce rencor sin motivo aparente, entraremos en un espacio más amplio para crear nuevas relaciones más armoniosas y plenas. Hay mucho amor tras las asociaciones de almas compañeras.

En el caso de almas gemelas o afines es obvio, la corriente entre ambas es positiva desde el inicio.

En el caso del almas compañeras, habrá que elevarse por encima de la situación aparente y ver un poco más allá, bucear en el origen del dolor.

Toda asociación de almas nos trae una lección o una bendición.

Podéis encontrar más amplitud de este tema en el libro El Infinito Instante de Beatriz Cuairan

 

 

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