Las 3 características de tu mente que pueden estar afectando a tu salud - Escucha Biológica
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Las 3 características de tu mente que pueden estar afectando a tu salud

La mente humana tiene unas características que es fundamental que conozcas si quieres vivir una vida saludable.

Mientras que no conozcas cómo funciona tu mente y la relación que establece con tu cuerpo vas a estar pensando que lo que te pasa es por mala suerte o porque un día pisaste la caca de un perro.

La ansiedad, los problemas digestivos, los dolores de cabeza o el insomnio por ejemplo, están estrechamente relacionados con lo que piensas. Y si no me crees, te lo explico.

Mente y cuerpo están conectados

Mente y cuerpo están conectados. Tan conectados que con sólo escuchar un piropo subido de tono te sonrojas. Es decir, unas simples palabras han provocado una reacción física instantánea en tu cuerpo.

Y tantas veces recuerdes esas palabras “calientes” puedes volver a tener las mismas sensaciones físicas.

Esto sucede porque una de las características de nuestra mente es que no distingue el pasado del presente y del futuro.

La mente no distingue entre pasado, presente y futuro

Si me dedico a recrear en mi mente historias (ya sabes que me gusta llamarles “películas mentales”) e imaginar un futuro terrible, mi nivel de angustia puede aumentar. Y cuanto más me recree en esa película mental pensándola mañana, tarde y noche más aumentará mi angustia.

Esa angustia puede venir acompañada de dolor o malestar causados por la intensidad de los pensamientos y de los sentimientos que le acompañan.

Si me recreo en un suceso doloroso que pasó hace mucho tiempo y lo tengo presente constantemente, mi biología que no distingue si lo que estoy pensando es algo del pasado o está sucediendo ahora, reacciona a los sentimientos y emociones que despiertan esos pensamientos.

La mente no distingue entre real, imaginario y virtual.

La mente tampoco distingue lo real de lo imaginario o virtual.

Es por eso que la película que tengo en mi mente puede ser algo que estoy recordando o algo que imagino con mi gran capacidad para inventar dramas, pero si va acompañada de mucha carga emocional va a elevar mi estrés y mi cuerpo reaccionará a ese estrés.

Lo mismo sucede cuando vamos al cine, y aunque sabemos que son actores en escenarios ficticios, nos preocupamos por el protagonista y sentimos cómo nuestro pulso se acelera o nos provoca un nudo en el estómago cuando su vida peligra.

Nuestra mente no ha distinguido si era real o virtual, sólo detecta las emociones que avisan de una situación estresante y manda órdenes precisas para regular ese estrés.

La mente no distingue entre yo mismo y el otro

Y la tercera característica es que nuestra mente no distingue el “yo” del “otro”. Si mi capacidad de empatizar está desbordada, mi estrés emocional puede elevarse por encima de mi límite tolerable al mimetizarme con el dolor del otro.

Eso pasa por ejemplo, cuando una persona querida está pasando por un mal momento y aunque no afecte directamente a mi supervivencia yo empiezo a sufrir, a no dormir, a no comer y no tener energía para nada porque pienso en lo que le está pasando a esa persona.

Mi mente no distingue si esa situación crítica es mía o de otra persona. Nuevamente, detecta pensamientos intensos cargados de emociones negativas que elevan el estrés y reacciona a eso.

¿Qué aplicación tiene todo esto que te he contado en tu vida diaria?

Lo primero de todo que tienes que ser muy consciente de las películas mentales que te montas.

Cuando estás teniendo un exceso de futuro imaginario o de recuerdos del pasado, tu estrés se eleva y provoca que tu equilibrio físico se rompa. Clic para tuitear

Y tu cuerpo te avisa a través de esa pequeña molestia, de ese dolorcito o de lo que sea que te perturba físicamente de que tienes que reducir toda esa actividad mental porque es el origen de tu malestar.

Haz un ejercicio mental sencillo

Así que como ejercicio mental te propongo que tomes ahora mismo consciencia de cuáles son las películas mentales en las que estás atrapado o atrapada ahora mismo.

No te voy a explicar ahora la relación entre esa película imaginaria y tu síntoma físico pero en otro momento hablaremos de la lógica biológica con la que se plasma en el cuerpo el estrés emocional negativo.

Piensa en si puedes frenar tu “superproducción mental”.

¿En qué te basas para imaginar esas situaciones negativas?

¿Para qué revives constantemente esas situaciones del pasado? ¿Tienes algún beneficio?

¿Puedes poner tu mente en algo más positivo y productivo para ti?

Si reduces esas películas mentales, el malestar que te acompaña desde que piensas en eso se reduciría también.

Te invito a hacerlo. A mí me cambió la vida. ¿Por qué a ti no?

Te lo cuento brevemente en este vídeo.

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