Cuando se habla de maltrato infantil, muchas personas imaginan golpes, abandono visible o escenas extremas. Pero hay una forma de violencia mucho más silenciosa y, precisamente por eso, más normalizada: el maltrato psicológico.
Un niño insultado, humillado, despreciado, ridiculizado o tratado como si sus emociones fueran una molestia no “se hace más fuerte”. Aprende a vivir en alerta.
Y un cuerpo que crece en alerta no se desarrolla igual.
Durante años se ha separado demasiado lo emocional de lo físico, como si el dolor psicológico se quedara encerrado en la mente. Hoy sabemos que no es tan simple.
Las experiencias adversas en la infancia (EAI) se han relacionado con peor salud física y mental en la edad adulta. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (conocidos como CDC, una de las principales instituciones de salud pública del mundo) incluyen el abuso, la negligencia y la exposición a entornos inseguros dentro de las EAI, y señala que pueden afectar al desarrollo cerebral, la respuesta al estrés y el riesgo de enfermedades crónicas.
Esto no significa que todo síntoma tenga origen emocional. Tampoco significa que una persona enferme “porque no ha sanado”. Esa lectura, además de simplista, puede ser cruel. Significa algo más serio: lo que ocurre en la infancia puede dejar una huella biológica real.
Contenido
- 1 Qué es el maltrato psicológico infantil
- 2 Cómo el trauma infantil puede afectar al cuerpo
- 2.1 Estrés tóxico, inflamación y sistema inmune
- 2.2 Obesidad y alteraciones metabólicas
- 2.3 Diabetes tipo 2 y salud cardiovascular
- 2.4 Dolor crónico, fibromialgia y migrañas
- 2.5 Síndrome del intestino irritable y problemas digestivos
- 2.6 Asma, sistema respiratorio y defensas
- 2.7 Enfermedades autoinmunes: una relación que debe estudiarse con prudencia
- 2.8 Cáncer y trauma infantil: cuidado con las afirmaciones fáciles
- 3 Por qué no todas las personas maltratadas enferman
- 4 Qué puedes hacer si viviste maltrato psicológico infantil
- 5 Relación maltrato infantil y estrés emocional
- 6 Preguntas frecuentes
- 6.1 ¿El maltrato psicológico infantil puede afectar al cuerpo?
- 6.2 ¿El abuso emocional infantil es tan grave como el maltrato físico?
- 6.3 ¿Todas las personas que sufrieron maltrato psicológico enferman?
- 6.4 ¿La fibromialgia puede estar relacionada con el trauma infantil?
- 6.5 ¿Se puede sanar después de haber vivido maltrato psicológico?
- 7 Referencias bibliográficas
Qué es el maltrato psicológico infantil
El maltrato psicológico infantil no siempre grita. A veces parece educación. A veces parece carácter. A veces se disfraza de “yo te hablo así por tu bien”.
Puede incluir insultos, amenazas, humillaciones, burlas, rechazo, indiferencia emocional, manipulación, control excesivo, comparaciones constantes o desprecio hacia las necesidades del niño.
El problema es que muchas de estas conductas se han normalizado durante generaciones. Frases como “eres un inútil”, “no sirves para nada”, “deja de llorar”, “siempre lo haces todo mal” o “me vas a matar a disgustos” pueden parecer simples palabras. Pero para un niño, esas palabras pueden convertirse en identidad.
Cómo el trauma infantil puede afectar al cuerpo
El cuerpo de un niño necesita seguridad para desarrollarse. Cuando esa seguridad no existe, el organismo se adapta para sobrevivir.
El problema es que una adaptación útil en la infancia puede convertirse en una sobrecarga en la vida adulta.
Cuando un niño vive bajo amenaza emocional constante, su sistema nervioso aprende a anticipar peligro.

El eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, encargado de la respuesta al estrés, puede mantenerse activado durante demasiado tiempo.
El Harvard Center on the Developing Child explica que el estrés perjudicial aparece cuando la activación del sistema de estrés es intensa, prolongada y no cuenta con el sostén de adultos protectores. Ese tipo de estrés se ha relacionado con mayor riesgo de problemas como enfermedades cardiovasculares, diabetes y depresión en etapas posteriores.
Dicho de forma sencilla: el cuerpo no solo recuerda lo que pasó. Aprende a funcionar según lo que tuvo que soportar.
Estrés tóxico, inflamación y sistema inmune
Uno de los mecanismos más estudiados es la inflamación de bajo grado. No hablamos de una inflamación aguda, como cuando te das un golpe, sino de una activación persistente y silenciosa del organismo.
La exposición temprana a experiencias adversas puede alterar sistemas relacionados con el estrés, la inmunidad y el metabolismo. Revisiones sobre maltrato infantil y salud física han encontrado asociaciones con enfermedad cardiovascular, diabetes, hipertensión y otros problemas cardiometabólicos.
Aquí hay que ser muy precisa: asociación no significa destino. Haber sufrido maltrato psicológico no condena a nadie a enfermar. Pero sí puede aumentar la vulnerabilidad.
Y esa palabra es clave: vulnerabilidad.
Obesidad y alteraciones metabólicas
Una persona que ha crecido con maltrato psicológico puede desarrollar una relación compleja con la comida. A veces la comida calma. A veces anestesia. A veces sustituye el afecto que no hubo. Y a veces el cuerpo, sometido durante años a estrés, modifica su forma de gestionar el apetito, la saciedad, la energía y el almacenamiento de grasa.
Investigaciones han relacionado el maltrato infantil con mayor riesgo de obesidad y factores cardiometabólicos en la edad adulta (ver referencias bibliográficas al final). Algunos estudios señalan que el abuso emocional y la negligencia emocional muestran asociaciones especialmente relevantes con obesidad y otros marcadores de riesgo cardiometabólico.
Esto no significa que toda obesidad venga del trauma. Reducirlo a eso sería absurdo. Pero ignorar el trauma en muchas historias de obesidad también lo es.

Diabetes tipo 2 y salud cardiovascular
La diabetes tipo 2 no aparece por una única causa. Influyen la genética, el estilo de vida, el sueño, la alimentación, la actividad física, el nivel socioeconómico, la salud mental y muchos otros factores.
Pero el estrés crónico también forma parte del mapa.
Las revisiones científicas sobre maltrato infantil y salud cardiometabólica han encontrado vínculos con diabetes, enfermedad cardiovascular e hipertensión, aunque los mecanismos exactos y el peso de cada tipo de maltrato todavía se siguen investigando.
La idea importante es esta: no basta con decirle a una persona “come mejor y muévete más” si su cuerpo lleva décadas funcionando desde la amenaza, la culpa o la desconexión emocional.
Dolor crónico, fibromialgia y migrañas
Aquí entramos en un punto especialmente importante.
El dolor crónico no siempre se explica solo por una lesión visible. Hay dolores que tienen que ver con un sistema nervioso sensibilizado, un cuerpo hipervigilante y una historia vital marcada por la indefensión.
Revisiones sistemáticas han encontrado una relación entre experiencias adversas en la infancia y mayor riesgo de dolor crónico en la edad adulta. También existe literatura que relaciona maltrato infantil, trauma y síndromes de sensibilización central, entre ellos la fibromialgia.
Esto no significa que la fibromialgia sea “psicológica” en el sentido banal de “está en tu cabeza”. Esa frase ha hecho mucho daño. Significa que el sistema nervioso, el sistema inmune, las emociones, el sueño, la historia de vida y el cuerpo no funcionan por separado.
Y esto lo digo también desde mi propia experiencia: cuando se ha vivido el dolor desde dentro, entiende que el cuerpo no inventa. El cuerpo expresa.
Síndrome del intestino irritable y problemas digestivos
El intestino es uno de los grandes escenarios del estrés. Muchas personas con ansiedad, trauma o hipervigilancia corporal lo saben sin necesidad de leer estudios: el cuerpo habla en forma de nudo, diarrea, estreñimiento, hinchazón, dolor o intolerancias cambiantes.
El síndrome del intestino irritable se ha relacionado con experiencias adversas en la infancia en diferentes investigaciones. Una revisión sistemática y metaanálisis estudió precisamente el papel de estas experiencias como factores de riesgo desde una perspectiva biopsicosocial.
El eje intestino-cerebro no es una metáfora bonita. Es una vía de comunicación real entre sistema nervioso, microbiota, inmunidad y emociones.
Asma, sistema respiratorio y defensas
La relación entre maltrato infantil y asma no se limita a una intuición clínica: varios estudios han encontrado una asociación significativa.
Una revisión sobre violencia y asma observó que, en estudios transversales, los niños y adultos jóvenes con historial de maltrato infantil tenían entre 1,5 y 2,5 veces más probabilidades de padecer asma o de haber sido hospitalizados por esta causa que quienes no habían sufrido maltrato.
Además, un estudio prospectivo con casi treinta mil mujeres afroamericanas encontró que el abuso físico o sexual durante la infancia se asociaba con un 24 % más de riesgo de desarrollar asma en la edad adulta, incluso tras ajustar por posibles factores de confusión.
Otro análisis transversal en adultos británicos halló que el maltrato infantil aumentaba un 22 % las probabilidades de asma actual, y que la ansiedad y la depresión explicaban aproximadamente un tercio de esa asociación.
Aunque estos estudios hablan de maltrato infantil en general, y no específicamente de abuso emocional, refuerzan una idea importante: la adversidad temprana puede dejar huella en el sistema inmune, la respuesta inflamatoria y la salud respiratoria años después.

Enfermedades autoinmunes: una relación que debe estudiarse con prudencia
La relación entre trauma infantil y enfermedades autoinmunes debe explicarse con prudencia, pero sin minimizar los datos.
Un análisis del estudio ACE observó que las personas con dos o más experiencias adversas en la infancia tenían un 70 % más de riesgo de hospitalización por enfermedades autoinmunes de tipo Th1, un 80 % más de riesgo por enfermedades de tipo Th2 y el doble de riesgo por enfermedades reumáticas, en comparación con quienes no habían sufrido estas experiencias. Aunque el estudio no aislaba el abuso emocional, sí mostraba el posible efecto acumulativo del estrés infantil sobre el organismo.
Otro estudio prospectivo encontró que quienes habían sufrido niveles elevados de abuso físico y emocional en la infancia tenían aproximadamente 2,57 veces más riesgo de desarrollar lupus eritematoso sistémico en la edad adulta. Parte de esta asociación parecía estar mediada por depresión y trastorno de estrés postraumático, lo que apunta a una conexión entre trauma, inflamación, sistema nervioso e inmunidad.
Esto no significa que el maltrato psicológico cause por sí solo una enfermedad autoinmune, pero sí que puede formar parte del terreno biológico y emocional que aumenta la vulnerabilidad del organismo.
Cáncer y trauma infantil: cuidado con las afirmaciones fáciles
La relación entre maltrato psicológico infantil y cáncer todavía es incipiente y debe abordarse con mucha prudencia.
Algunos estudios poblacionales han encontrado mayor riesgo de cáncer en mujeres que sufrieron abuso físico, sexual o exposición a violencia de pareja, pero esas investigaciones no evaluaban específicamente el abuso emocional.
En pacientes con cáncer de mama, otros trabajos han observado que el abuso emocional infantil podía predecir una mayor presencia de síntomas intrusivos, ansiedad o malestar psicológico tras el diagnóstico. Sin embargo, esto no significa que el maltrato emocional se haya vinculado directamente con la aparición del cáncer.
La hipótesis más prudente es que el trauma infantil podría influir de forma indirecta, aumentando la probabilidad de conductas de riesgo como tabaquismo, consumo de alcohol, obesidad, sedentarismo o peor autocuidado. Estos factores, a su vez, sí pueden elevar el riesgo oncológico.
Por tanto, hoy no sería riguroso afirmar que el maltrato psicológico cause cáncer. Lo honesto es decir que la evidencia aún es limitada y que hacen falta estudios longitudinales que analicen específicamente el impacto del abuso emocional sobre la incidencia de cáncer.

Por qué no todas las personas maltratadas enferman
Esta pregunta es fundamental.
Hay personas que han sufrido mucho y no desarrollan enfermedad crónica. Y hay personas con enfermedades graves que no recuerdan haber vivido maltrato.
La salud humana no funciona como una ecuación simple.
Influyen la genética, el apoyo social, la calidad de los vínculos, la alimentación, el sueño, el movimiento, la exposición a tóxicos, el nivel económico, el acceso a atención sanitaria, la personalidad, las experiencias reparadoras y la capacidad de pedir ayuda.
Por eso, hablar de trauma y cuerpo no debería servir para culpar. Debería servir para comprender.
Qué puedes hacer si viviste maltrato psicológico infantil
Lo primero es dejar de minimizarlo.
No, no fue “para tanto” solo porque no hubo golpes.
No, no eres débil por seguir afectada.
No, no tienes que justificar a quien te dañó para poder sanar.
Pero tampoco basta con entenderlo intelectualmente. El cuerpo necesita nuevas experiencias de seguridad.
Puede ayudar trabajar con profesionales formados en trauma, aprender a regular el sistema nervioso, revisar creencias profundas, cuidar el descanso, mejorar la relación con la comida, moverse sin castigarse, poner límites y reconstruir una forma de vida menos basada en la alerta.
Si al leer esto has sentido que tu cuerpo lleva años hablando en forma de dolor, cansancio, ansiedad, síntomas digestivos o bloqueo emocional, quizá ha llegado el momento de mirar tu historia con más profundidad.
En mis sesiones de acompañamiento psicosomático trabajo precisamente esa conexión entre biografía, emociones y cuerpo, siempre desde una mirada prudente, integradora y respetuosa con el proceso médico de cada persona.
Puedes reservar la primera sesión para empezar a comprender qué puede estar intentando expresar tu cuerpo y qué cambios necesitas introducir para dejar de vivir en alerta.
Relación maltrato infantil y estrés emocional
El maltrato psicológico infantil no deja moratones, pero puede dejar un cuerpo acostumbrado a sobrevivir.
La evidencia científica relaciona las experiencias adversas en la infancia con mayor riesgo de problemas físicos y mentales en la vida adulta. Entre ellos se han estudiado la obesidad, la diabetes, la enfermedad cardiovascular, el dolor crónico, los trastornos digestivos, algunos problemas respiratorios y alteraciones inmunológicas.
Pero la lectura debe ser rigurosa: el trauma no lo explica todo, no todas las personas que sufrieron maltrato enfermarán y no toda enfermedad nace en la infancia.
La clave está en otra parte.
Durante demasiado tiempo hemos preguntado solo “qué enfermedad tiene esta persona”. A veces también necesitamos preguntar: “qué tuvo que soportar su cuerpo para llegar hasta aquí”.
Porque el cuerpo no siempre grita para destruirte.
A veces grita porque lleva años esperando que alguien lo escuche.
Preguntas frecuentes
¿El maltrato psicológico infantil puede afectar al cuerpo?
Sí. La evidencia científica relaciona las experiencias adversas en la infancia con mayor vulnerabilidad física y emocional en la edad adulta. No significa que toda enfermedad venga del trauma, pero sí que el estrés mantenido durante etapas tempranas puede influir en el sistema nervioso, la inflamación, el metabolismo y la respuesta inmune.
¿El abuso emocional infantil es tan grave como el maltrato físico?
Puede serlo. El hecho de que no deje marcas visibles no significa que no deje huella. Los insultos, la humillación, el desprecio, la indiferencia o el miedo constante pueden afectar profundamente a la autoestima, la regulación emocional y la sensación de seguridad de un niño.
¿Todas las personas que sufrieron maltrato psicológico enferman?
No. El trauma infantil puede aumentar la vulnerabilidad, pero no determina el destino de una persona. Influyen muchos factores: genética, apoyo social, estilo de vida, acceso a ayuda, experiencias reparadoras y recursos personales.
¿La fibromialgia puede estar relacionada con el trauma infantil?
En algunas personas, sí puede existir una relación. Diversos estudios han encontrado asociación entre experiencias adversas en la infancia y mayor riesgo de dolor crónico en la edad adulta. Eso no significa que la fibromialgia sea “imaginaria” ni que tenga una única causa. Significa que el sistema nervioso, la historia emocional y el cuerpo pueden estar profundamente conectados.
¿Se puede sanar después de haber vivido maltrato psicológico?
Sí, aunque sanar no significa borrar lo ocurrido ni “pensar en positivo”.
Implica construir nuevas experiencias de seguridad, revisar patrones aprendidos, regular el sistema nervioso, poner límites y aprender a relacionarse con el cuerpo de otra manera. En muchos casos, el acompañamiento profesional puede ser clave.
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Soy María Pilar Sánchez, graduada en psicología, especializada en psicosomática y biodescodificación, y autora de 4 libros. Tras superar la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, hoy acompaño a otras personas a comprender el origen emocional de sus síntomas y bloqueos para recuperar claridad, equilibrio y bienestar.




