Escuchar al cuerpo es un hábito para toda la vida

Mientras escribo este texto mi vecinita está tocando “Resistiré” con la flauta dulce…
Lleva todo el confinamiento ensayando la misma canción y hoy por fin ha cambiado de melodía. Se lo agradezco, aunque claro, hasta que se la aprenda pasaremos por todos las fases de desafine 😅

Esto me recuerda a la conversación que tuve hace unos días con un chico que me dijo que le habían diagnosticado una enfermedad rara. El médico le dijo que no había mucho que pudieran hacer por él, así que había comenzado su búsqueda particular de soluciones.

Me comentó que había probado diversas terapias naturales y que ninguna le había funcionado. Eso sí, había llegado a la conclusión de que el gran estrés sufrido en su trabajo era lo que le había llevado a enfermar.
Así que aprovechando que en su empresa querían reducir plantilla, se había ofrecido a salir voluntariamente. Semanas después de dejar el trabajo, su estado de (mala) salud era igual y se sentía defraudado consigo mismo.

¿Por qué nada le funcionaba?

Después de charlar un rato me di cuenta de que él cargaba con unas creencias limitantes que le condicionaban muy negativamente. Le expliqué lo que yo percibía y se quedó blanco.

No estábamos teniendo una sesión individualizada, simplemente estábamos charlando por otros motivos, pero una pregunta llevó a otra, y en mis orejas escuchantes resonaron sus palabras.

Podemos pensar que el cuerpo se enferma de repente y por mala casualidad, vale, pero mejor es pensar que hay una causa emocional que permanece escondida en los síntomas hasta que se pone luz sobre ella.

A veces el camino interior que te lleva a la causa emocional es más largo de lo que parece. Y simplemente con identificar UNA fuente de estrés y hacer UN cambio no es suficiente.
Todos llevamos años cargando traumas de la infancia, de la adolescencia y si me apuras, de la pandemia también, y muchos de ellos requieren mimo para soltarlos.

Es como tocar la flauta dulce. A la primera no suena bien ninguna canción. Requiere cariñito y dedicación.

Escuchar al cuerpo es un hábito para toda la vida.
No sirve solo para un rato.

Si lo escucho un poco y me doy cuenta que trabajar 14 horas al día, más 2 de desplazamiento, es contraproducente, está muy bien escuchado, pero quizás hay que seguir profundizando. ¿Qué me ha llevado hasta ahí? ¿Qué pensamientos, condicionamientos familiares y creencias hay detrás?

Es maravilloso escuchar al cuerpo todos los días e ir comprendiendo la melodía que suena a través de la biología. Si ha perdido el ritmo o hay demasiadas notas desafinadas tendremos que detenernos, y dedicarnos todo el amor necesario hasta que vuelva a sonar con armonía.

Mi vecina es persistente. Haz como ella.

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