Morir de pánico en una pandemia

Este artículo ha sido publicado en 5LB Magazine por Eleonora Meloni


Este artículo es para aquellos que no conocen las 5 Leyes Biológicas del Dr. Hamer y pueden considerar un punto de vista diferente.
No tengo la “verdad real”, no sé la verdad real pero tengo que proponer algunos “tal vez” que podrían permitirle ver y vivir el fenómeno del Coronavirus de una manera diferente.
Si te permites ver las cosas de otra manera, te invito a centrarte en lo que se llama “el conflicto del prófugo”.

Estudiando este proceso solamente, comprenderá cómo su activación en un organismo asustado, sufriente y sobre todo aislado es la principal causa del deterioro clínico que puede llevar a la muerte en algunos casos.

LAS REACCIONES DE NUESTROS ÓRGANOS AL MEDIO AMBIENTE

Permítanme describir brevemente cómo responde la biología al medio ambiente, cómo reacciona a un peligro percibido (no psicológicamente, sino biológicamente como lo hace el animal en la naturaleza): puede que hayas sentido el estómago cerrado durante una comida por una noticia que no era bienvenida. O te sientes sin aliento por un susto. Esto son respuestas biológicas.

El “conflicto del prófugo” o “del pez fuera del agua” es el nombre que damos a una reacción de los túbulos colectores del riñón, que el cuerpo activa para retener los fluidos que son vitales como reserva hídrica y nutritiva.

¿Cuándo es necesario que el cuerpo active esta fisiología especial de los riñones para preservar las reservas de agua?
Cuando uno se siente, precisamente, un pez fuera del agua, que ha perdido toda su referencia, abandonado en un desierto del que teme no salir.

LA REACCIÓN DEL RIÑÓN AFECTA A LOS RESULTADOS CLÍNICOS

Por lo tanto, el conflicto del prófugo  tiene un efecto preciso: fuerte retención de agua. 
La acumulación de líquidos en los tejidos provoca la compresión y la dificultad de funcionamiento de órganos que, por alguna razón, ya se encuentran en estado crítico (están “enfermos”), hasta el límite de la insuficiencia que, cuando se trata del corazón, el cerebro, los pulmones y otros órganos vitales, puede provocar la muerte.Intento hacerlo más claro y concreto con ejemplos:

Imagina que estás en un hospital. Si estás ahí es porque tienes síntomas importantes o los exámenes te dicen que estás enfermo.
El mero hecho de estar hospitalizado ya es motivo de estrés y preocupación, si estás en una cama del pasillo durante horas porque hay un estado de emergencia inmanejable… la preocupación se convierte en pánico.
Añade el hecho más importante: estás completamente aislado de tus seres queridos, estás TÚ SOLO para gestionar la situación… ¿Cómo te sientes?
Tal vez te sientes como un pez arrojado fuera del agua, que se pierde, sin tus puntos de referencia y estás fuera de tu hábitat, que para ti es la vida.

En estas condiciones, como los peces arrojados a la orilla, se mantienen los líquidos para abastecerse de todos los nutrientes necesarios para que todo el organismo funcione en ese aislamiento excepcional.
Los líquidos retenidos se acumulan por ósmosis especialmente en aquellos tejidos, ya en dificultad, que concentran sustancias útiles para la restauración funcional.
El exceso de líquidos puede comprometer el funcionamiento orgánico que, si ya está en su límite biológico, se ve interrumpido.

Podrías activar el conflicto del prófugo en esta otra situación también:

Imagina que estás en casa y empiezas a tener dificultades para respirar. Se entra en alerta y, en un clima de pánico global, se teme lo peor.
Sientes que la dificultad para respirar aumenta, quizás por la ansiedad que cierra la garganta y los bronquios, y te das cuenta de que la ayuda no llega a pesar de que la necesitas …
Una vez más, te sientes como el pez que ha sido arrojado fuera del agua, perdido, sin puntos de referencia y aislado de los servicios de rescate que podrían ayudarte a resolver tu problema… para no sucumbir.

También en este caso tu biología procede con la activación del conflicto del prófugo: mantiene los líquidos en espera de ser rescatada y los mecanismos fisiológicos que siguen son los mismos que en el ejemplo anterior… los órganos ya en dificultad están comprometidos por el edema.

EL CONFLICTO DEL PRÓFUGO EN LAS PANDEMIAS DE PÁNICO

Ahora intente imaginar cuánto puede afectar el conflicto del prófugo a esa inundación de los pulmones, típica de ciertas neumonías en las que uno tiene la sensación de ahogarse, y la muerte por hipoxia o paro cardíaco que sigue.

¿Cuántas personas podrían haber superado sus dificultades pulmonares con una atención sanitaria, social y familiar adecuada?
No hay una respuesta definitiva, pero si nos permitimos conocer la biología en su fisiología especial, que popularmente llamamos enfermedad, podemos comprender la importancia de la presencia física y el cuidado del paciente por parte de los familiares y el personal sanitario.

Y con más razón podemos entender esos dramáticos empeoramientos que ocurren repentinamente cuando no se dan las condiciones para que la persona se sienta segura.

Trate de imaginar, ahora que nos hemos sumergido, lo inmanejable que puede ser una condición social y hospitalaria permeada por el pánico, desde el político hasta el ciudadano, desde el paciente hasta la enfermera.
La pandemia de pánico ha preparado el “mejor” terreno social en el que un riñón puede reaccionar con toda la fuerza para sobrevivir, reteniendo todos los líquidos posibles.

LA EXPERIENCIA DE LOS QUE TRABAJAN EN PRIMERA LÍNEA

Sin embargo, aún sin conocer las 5 Leyes Biológicas, quienes tienen mucha experiencia en el campo de la salud saben perfectamente que el cuidado tiene su propia efectividad clínica.

De hecho, hay personas que incluso han hecho un oficio de ello, como los médicos que hacen “clownterapia”, o los que proponen todo tipo de iniciativas para que sus pacientes se sientan como en casa.

Y a este respecto es una noticia muy hermosa y emocionante la iniciativa de muchos hospitales que están proporcionando tablets a los pacientes con las que ponerse en contacto con sus seres queridos, mejorando significativamente su hospitalización.

Esos pacientes ya no se sienten abandonados: los médicos de primera línea saben en su corazón que esto tiene mucho sentido.

El conflicto del prófugo es entonces una de las primeras emergencias que hay que enfrentar cuando se está en una hospitalización forzada, diagnóstico nefasto, y todo lo que hace sentir a la persona sola sin referentes, pero es un proceso a considerar, no sólo para los casos límites, sino también cuando estuvieran implicados síntomas dolorosos e invalidantes o incluso en los casos donde la misma inflamación es un obstáculo al bienestar.

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