Qué es y para qué sirve la Psicología Preventiva

Una de las funciones básicas de la psicología es la prevención. En este post hablamos de la psicología preventiva, disciplina que se erige como un faro en la búsqueda de la salud mental.

¿Qué es la Psicología Preventiva?

La psicología preventiva, en esencia, es como el paraguas que nos resguarda de la tormenta emocional antes de que esta se desate.

El nacimiento de la Psicología Preventiva se encuentra en el campo de la medicina preventiva que está vinculado a la salud, tal y como expone Riego (2001)

La Psicología Preventiva es una rama de la psicología que se enfoca en prevenir, anticipar y abordar los posibles desafíos en la salud mental ANTES de que escalen a niveles más críticos.

Hernández-Ríos y Cornes (1997) la definen como:

«un campo de investigación-acción interdisciplinar que desde una perspectiva proactiva, ecológica y ética y una conceptualización integral del ser humano en su contexto sociomaterial (o sociocomunitario) real y concreto, trata de utilizar los principios teóricos y la tecnología de la intervención actualmente disponible en cualquier disciplina que regulen útiles para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud física y mental y de la calidad de vida a nivel comunitario, tanto a corto como a largo plazo«.

En otras palabras, es como el héroe anónimo que trabaja en las sombras, velando por nuestra salud psicológica y emocional, no solo en tiempos de crisis, sino a lo largo de toda nuestra existencia.

Para qué sirve la Psicología Preventiva

Dicho esto, ¿cuál es la misión de esta disciplina en nuestra sociedad?

La psicología preventiva busca tejer una red invisible pero robusta que proteja el bienestar mental de individuos y comunidades. Sus objetivos son entre otros:

  1. Detección temprana de factores de riesgo: la psicología preventiva actúa como un detective hábil, identificando sutiles indicios de factores de riesgo en la salud mental. ¿Cuáles podrían ser estos factores? Desde el estrés cotidiano hasta patrones de pensamiento perjudiciales. La psicología preventiva detecta aquello que podría mermar nuestra salud emocional.
  2. Promoción de la resiliencia: una de sus misiones más nobles es cultivar la resiliencia emocional. Como un jardinero cuidadoso que riega las semillas de la fuerza interior, la psicología preventiva nos enseña a afrontar las adversidades con coraje y a superarlas con gracia.
  3. Educación y concienciación: es también educadora, eliminando mitos sobre la salud mental y proporcionando conocimientos clave para fortalecer la comprensión de nuestra mente.
  4. Desarrollo de estrategias personales y comunitarias: nos invita a la acción, guiándonos hacia estrategias prácticas tanto a nivel individual como comunitario. Desde hábitos diarios hasta la construcción de redes de apoyo, la psicología preventiva nos da las herramientas para fortalecer nuestro bienestar mental.

Beneficios de aplicar la Psicología Preventiva

Adoptar un enfoque preventivo en lugar de reactivo en la salud mental es como sembrar semillas de bienestar emocional, cuidándolas antes de que las tormentas se desaten.

1. Anticipación y resiliencia: en lugar de esperar a que el estrés nos envuelva, la psicología preventiva nos insta a construir muros sólidos antes de la tormenta. Al desarrollar resiliencia emocional, nos convertimos en arquitectos de nuestra propia fortaleza, capaces de afrontar desafíos con una mente firme y un corazón resistente.

2. Reducción de la carga emocional: un enfoque preventivo aligera la carga emocional antes de que se vuelva abrumadora. La identificación temprana de factores de riesgo y la implementación de estrategias preventivas reducen la intensidad de los desafíos, permitiéndonos enfrentarlos con mayor claridad y calma.

3. Fomento de hábitos saludables: la psicología preventiva nos enseña a incorporar hábitos saludables en nuestra vida diaria. Desde la gestión del tiempo hasta el autocuidado, adoptar un enfoque proactivo implica nutrir constantemente nuestra salud mental, creando un ambiente propicio para el crecimiento personal.

4. Construcción de relaciones fuertes: al abordar las tensiones y desafíos antes de que escalen, fomentamos relaciones más fuertes y significativas. La prevención nos brinda la oportunidad de comunicarnos de manera abierta, comprender las necesidades emocionales de los demás y construir conexiones que actúen como pilares de apoyo en momentos difíciles.

5. Ahorro de recursos: Adoptar un enfoque preventivo no solo es beneficioso para la salud emocional, sino también para el uso eficiente de recursos. La prevención disminuye la necesidad de intervenciones más intensivas, ahorrando tiempo, energía y recursos que pueden destinarse a áreas más constructivas y enriquecedoras de la vida.

Recursos emocionales de la Psicología Preventiva

Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra y psicoanalista francés, es conocido por sus contribuciones al estudio de la resiliencia y la superación de las experiencias traumáticas.

Según Cyrulnik, la resiliencia es la capacidad de una persona para enfrentar y superar adversidades, transformando las experiencias dolorosas en oportunidades de crecimiento y desarrollo personal.

La resiliencia no se trata simplemente de «superar» o «recuperarse», sino de aprender a vivir con las cicatrices emocionales y utilizarlas como recursos para la construcción de una vida significativa. Su enfoque no se limita a la ausencia de sufrimiento, sino a la capacidad de construir una vida rica y significativa a pesar de las dificultades.

Aplicar la visión de Boris Cyrulnik a la psicología preventiva implica varios aspectos:

1. Enfocarse en el desarrollo de fortalezas: Cyrulnik destaca la importancia de identificar y potenciar las fortalezas individuales. En un enfoque preventivo, se trata de cultivar estas fortalezas antes de enfrentarse a desafíos significativos, proporcionando a las personas las herramientas necesarias para afrontar las adversidades con resiliencia.

2. Construcción de relaciones de apoyo: La conexión social y las relaciones afectivas son fundamentales en la visión de Cyrulnik. En la psicología preventiva, esto implica fomentar la construcción de redes de apoyo social desde el principio, ayudando a las personas a establecer relaciones saludables que puedan ser recursos valiosos en momentos difíciles.

3. Promoción de estrategias adaptativas: las estrategias de afrontamiento adaptativas, en un contexto preventivo, supone educar y empoderar a las personas para afrontar el estrés, desarrollar la tolerancia a la frustración y promover un enfoque positivo hacia los desafíos.

4. Reconocimiento de la singularidad: Cyrulnik aboga por reconocer la singularidad de cada individuo y su capacidad para encontrar significado en las experiencias. En la psicología preventiva, esto se traduce en un enfoque personalizado que tiene en cuenta las fortalezas y las experiencias únicas de cada persona.

5. Educación en salud mental: Una parte esencial de la psicología preventiva es la educación en salud mental. Proporcionar información y promover la conciencia sobre la resiliencia y el bienestar emocional desde edades tempranas puede ser clave para construir una base sólida de salud mental a lo largo de la vida.

6. Romper el patrón de evitación emocional: como te cuento aquí, , la evitación emocional se da cuando una persona intenta evitar sentir emociones negativas, como el miedo, la tristeza, la ira o sentimientos negativos como la frustración o la impotencia por unas razones concretas que a veces son inconscientes. En la medida en que neguemos nuestros sentimientos y emociones, no podremos hacer frente a la realidad en la que vivimos.

 

 

Practicar la Psicología Preventiva en el día a día 

Cuidar de nuestra salud mental se convierte en un elemento esencial para el bienestar integral.

Estas claves que puedes incorporar paulatinamente en tu rutina diaria, como pequeños actos de amor propio, construyen una fortaleza emocional duradera.

1. Ritual de gratitud: comenzar cada día con un breve ritual de gratitud. Antes de lanzarse a la vorágine del día, tomar un momento para reflexionar sobre tres cosas por las que están agradecidos. Este simple acto puede establecer un tono positivo y fortalecer la perspectiva optimista, un escudo poderoso contra el estrés. Muchas personas prefieren hacerlo justo antes de dormir y es igual de saludable y beneficioso.

2. Breves pausas para la respiración consciente: incluir unos minutos en los que hacer una pausa y tomar respiraciones cortas y conscientes a lo largo del día es altamente favorecedor para nuestra salud. Dedica unos minutos para inhalar profundamente, retener la respiración y exhalar lentamente. Esta práctica sencilla calma el sistema nervioso, proporcionando momentos de serenidad en medio del bullicio diario.

3. Conexiones sociales significativas: nutrir las conexiones sociales es esencial. Ya sea una llamada rápida, un mensaje de texto o un encuentro breve, el contacto humano es fundamental. Las relaciones significativas actúan como anclas emocionales, proporcionando apoyo y perspectiva en tiempos de necesidad.

4. Agenda de placeres personales: incluye en tu agenda diaria pequeños placeres personales. Puede ser disfrutar de una taza de té, dar un breve paseo al aire libre o sumergirse en unos minutos de lectura. Estos momentos de deleite nutren el alma y generan una sensación de bienestar constante.

5. Práctica regular de actividad física: la actividad física es un aliado poderoso para la salud mental. La actividad física no tiene que ser de gran impacto (o sí, para quien lo prefiera), pero para quien no tenga el hábito, hacer estiramientos, dar un paseo corto o realizar una rutina de ejercicios liberará endorfinas, promoviendo el equilibrio emocional.

6. Rituales de desconexión digital: hacer pequeños rituales para desconectar digitalmente, en un mundo hiperconectado, no solo descansa la mente, sino que también promueve un sueño más reparador, esencial para la salud mental.

7. Diario de pensamientos positivos: mantener un diario de pensamientos positivos para, por ejemplo, anotar tres cosas positivas que experimentaste durante el día cultiva la gratitud, como ya se ha comentado, y ayuda a consolidar pensamientos optimistas, construyendo un marco mental resiliente.

8. Momentos de mindfulness: a través de la meditación, la observación consciente de la respiración o simplemente prestando atención plena a una tarea, la práctica del mindfulness nutre la calma interior y la atención plena.

 

La psicología preventiva nos invita a tomar un compromiso colectivo para cultivar una sociedad que valora y protege la salud emocional.

 

Bibliografía

Buela-Casal, G., Fernández-Ríos, L. y Carrasco, T. J. (1997). Psicología preventiva: avances recientes en técnicas y programas de prevención. Pirámide.

Riego, J. (2001). Psicología preventiva. NOUS: Boletín de Logoterapia y Análisis Existencial, (5), 29-33.

Comentar

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Diseñado por Consultoria Blogger