¿Qué hago para que mis emociones no me manejen?

Las peleas, las discusiones y las broncas pueden tener efectos tan negativos en tu salud como la ansiedad, la depresión llegando incluso a generar adicciones.

La Asociación Americana de Psicología ha demostrado que las relaciones conflictivas generan problemas físicos tales como la baja respuesta inmunológica o procesos de cicatrización más lentos.

Y si has pensado que es mejor no decir lo que piensas, ni manifestar lo que sientes para no provocar conflictos ni discusiones, estás en un error. Se ha demostrado que aquellos que evitan los enfrentamientos y reprimen sus sentimientos somatizan igualmente

Hoy charlamos con Eduardo Monteiro, desde Agalma Estudio en Gijón, creador del método de Habitar lo Cotidiano, un método de coaching vital.

Hablamos de emociones. De qué hacer para que las emociones no nos manejen.

La reacción automática cuando me enfado puede ser callarme para no entrar en pelea, o responder  y entrar en pelea. Son dos caras de la misma moneda.

Todo lo que se quiera hacer para mejorar yo y mejorar las relaciones que tengo se basa en mejorar estas dos caras de la moneda.

Ni voy a discutir ni me voy a callar.

¿Cuál es tu tendencia en una discusión?

Hay quienes tienen la tendencia de gritar, y quienes tienen la tendencia de callarse en una discusión.

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El proceso por el que manejar tus emociones hay que comenzarlo antes de que llegue la discusión. Comienza por establecer lo que quieres conseguir de cada situación. Plantéate qué quieres conseguir en una reunión familiar, por ejemplo. ¿Quieres ser capaz de dialogar con todos los presentes? ¿Quieres mantener la calma durante toda la reunión y disfrutar de la comida?

Eso que quieres conseguir, llévalo a la práctica antes y no esperes a ponerlo en práctica en la misma reunión.

Así que lo primero que hacer es reconocerte en tu tendencia.

Piensa, ante una opinión o una situación que te desagrada, ¿te callas? ¿elevas tu voz como Montserrat Caballé?

El crecimiento interior pasa por unir los dos polos. Si tu tendencia es callarte, plantéate con qué tono de voz quieres hablar, qué palabras vas a usar para expresar tu opinión, qué es lo que vas a decir.

En el otro caso. Si ante cualquier persona discuto “porque es lo que me viene”, es un problema que solucionar. Unirás los dos polos cuando aprendas a manejar tus silencios en esas situaciones.

Lo que te viene no es lo que tiene que salir por tu boca. No te justifiques en “soy una persona muy sincera y digo todo lo que pienso, digo todo lo que me viene”.

Las emociones no son motivo para hacer lo que te apetece. La emoción es energía. ¿Porque tengo una emoción tengo que soltar un grito? No

¿Qué haces con lo que la otra persona te brinda?

Lo que se hace en la relación con tu pareja, o en la relación con tu hermana, con tus amigos o con quien sea, no es para la otra persona. Es para ti.

Mi problema en mi relación no es la otra persona si no lo que yo hago con lo que la otra persona me brinda: sus palabras, sus actitudes, sus silencios…

Cuando has descubierto tu tendencia te das cuenta que es igual en todas las relaciones. Mi tendencia siempre es irme a un polo, callarme por ejemplo. Mi crecimiento pasa por ir al otro polo. Conseguir expresar mis pensamientos.

Decide qué quieres decir, no para el otro, no para satisfacer o irritar al otro (que a veces es lo que apetece) No pongas el problema ni la solución afuera. Piensa, ¿qué es lo que quieres conseguir en tu relación con esa persona?

[bctt tweet=”Y no confundas lo que quieres decir, con lo que te viene automáticamente” username=”mariapilarbio”]

Si te enojas, tu energía asciende, y ¿eso es motivo para decir cualquier cosa?

Lo que hay entre mi enojo y lo que digo, es un hábito aprendido. Quizás lo has aprendido de mamá, de papá, del abuelo o de tu hermana mayor.

Es un automatismo que tienes que reconocer y desarmar. Y no es cuestión de ser malo o bueno. El mecanismo aprendido que has incorporado sin razonarlo puede estar inhibiendo o influyendo negativamente en tus relaciones.

Si a tu hermana  le funcionaba gritar para conseguir lo que quería, tú quizás has incorporado ese automatismo, y gritas sin pensarlo, para que te den la razón o para conseguir otra cosa.

Cuando reconoces ese automatismo,  puedes desarmarlo e incorporar un automatismo que te permita mejorar tus relaciones.

[bctt tweet=”Diferencia entre lo que te sale y lo que quieres decir en cada situación” username=”mariapilarbio”]

Y, ¿qué hago con lo que me sale?

Haz una separación entre lo que te sale y lo que quieres decir. Las emociones no son motivo para actuar. Hay que practicarlo. Estoy enfadado pero ¿qué quiero hacer?

Cuando estoy triste, ¿qué hago? ¿Me permito salir de casa? ¿O me encierro porque es lo que he aprendido de mi madre?

 

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La emoción no te justifica.

Cuando hay un crecimiento interior, llegas a controlar tus emociones y no tus emociones a ti.

La emoción es una energía que hay que usarla.

La mente mueve la energía, y la energía mueve al cuerpo. La emoción está en el punto intermedio.  Si la emoción surge automáticamente de mí tengo que reconocer la mente que la produce. La tengo que cuestionar.

Si lo que quiere esa emoción es que grite repitiendo el patrón de mi madre o de mi padre que conseguían las cosas gritando, reconozco que ese patrón familiar aprendido en mi relación no funciona.

Comprendo que la emocion es una energía y yo le doy el motivo. Controlo que no salte el modo automatico de lo aprendido en mi familia.

Entrénalo en tu día a día

Todo el día se mueve energia: cuando doblas la ropa, cuando escuchas la radio, al saludar al vecino… Reconoces tus emociones cuando reconoces si estás copiando patrones familiares en cualquier situación.

Mira tus emociones y deja de considerarlas motivo para la acción. Reconócete en patrones similares a los de ciertas personas de la familia. Estos patrones son transmitidos con la educación y con lo vivido. Se transmiten consciente e inconscientemente, y todo lo que forma el inconsciente está para ser reconocido, puesto en consciencia y usado.

Dirígete a tu propio Bienestar

El motivo que yo le pongo a la emoción hace que la emoción se mueva hacia donde yo quiero.

Otro paso fundamental cuando te diriges al Bienestar es diferenciar entre sentimientos y emociones.

El sentimiento se puede decidir. La emoción surge.

Por ejemplo, reconozco que esto me hace enfadar mucho y por eso cultivo sentimientos de odio.

El sentimiento es lo que surge cuando le doy vueltas a la cabeza. Puedo mantenerlo mentalmente inconsciente o puedo hacer el ejercicio de reconocerme en el sentimiento de la ira.

¿Por qué me he enfadado? ¿Porque me siento desvalorizado, inferior, no tengo cualidades… y eso es lo que me enfada realmente? Cuando lo reconoces, comienza un sentimiento de ecuanimidad, cambia el motivo de tus sentimientos y emociones.

Hay una decisión que te lleva al sentimiento. Si te quedas en el terreno emocional, en el terreno acotado a lo automático surge la emoción aprendida. Cuando entras en el terreno del sentimiento hay más posibilidades. Puedes decidir qué deseas sentir y a dónde quieres llevar tus sentimientos.

Con eso que surge en mí, ¿qué quiero sentir? Incluso, ¿qué quiero sentir en la relación cuando surge eso en mí?

Hazlo en tu vida cotidiana

Nadie se sube a un Formula 1 sin haber conducido nunca.

Comienza tus entrenamientos en lo cotidiano, en las tareas más simples donde puedes profundizar en tus sentimientos y emociones porque te sientes más cómodo, dando pasos sin exigencias…

No te sitúes entre lo bueno y lo malo. El automatismo que surge en ti surge y ya está. No analices si es bueno o malo porque inhinbes el proceso de reconocimiento.

Es un proceso hermoso que hacer con delicadeza y belleza.

Exigirte ser cordial con determinada gente cuando sientes mucha ira, lo único que va a conseguir es que generes más ira.

Si soy tímido y me exigo hablar, va a aumentar en mí la tensión.

Se comienza dando los pasos con personas de tu confianza, avanzando a situaciones más complejas donde le das el motivo a la emoción, decididendo el sentimiento y de ahí llegas a mejorar la relación.

Recuerda, no es algo que haces para el otro, porque el otro tiene que cambiar. Cada uno tenemos que hacer el cambio si así lo decidimos para nosotros mismos.

Tu salud física no tiene por qué deteriorarse porque vayas una reunión familiar donde otras veces se ha generado mucha tensión, discusiones o broncas.

[bctt tweet=”Pon tu conciencia en lo que quieres generar en tu vida. ” username=”mariapilarbio”]

Poner conciencia es poner tu conocimiento.

Me observo y ahí genero un conocimiento, no intelectual, observo que me enfado, que surge la tristeza… Eso es el conocimiento del conoscere, donde se genera la conciencia.

La información es mente, de la mente surge una energía, una emocion que mueve al cuerpo  material.

En la emoción reconozco una información dentro de mí. Es el proceso de entrenar en lo cotidiano.

¿Qué hago con las discusiones de Navidad?

En Navidad, ese momento donde se supone que hay que sentirse bien pero la gente viene con la bolsa de problemas y todo el mundo se siente mal, es un buen momento para reconocer la información que hay en la emocion.

Disponte a ello. Si la emoción te dispara, haz un espacio vacío. Un tempo más lento como en la música. Un tempo de escucha en tu vida, un tempo donde tú te sientes, donde a través del cambio de velocidad te permites el reconocmiento.

Si no bajas tú la velocidad te la va a bajar la vida, con una enfermedad o un síntoma.

No veas si puedes o no, es una decisión,  no es un poder.

Es conveniente tomar esa decisión porque la velocidad lleva al choque. El tempo de escucha, de sensibilidad es donde surge la información

Conéctate, escúchate, obsérvate, date tiempo. No es cuestión de hacer cosas raras, sólo date un tempo natural.

Si entras en ese tempo te aseguro la oportunidad de escucharte.

Piensa que adentro estás dialogando con otro, al otro tienes que escucharle porque si no la información que da ese otro entra en la conciencia y se activa automaticamente.

El tiempo de escucha es ideal para las navidades.

Decide reconocerte.

Decide tomar un tempo de escucha

Usa la energía de las emociones, en lugar de que te use a ti.

La energía de la emoción es una fuente de energía inagotable

 

 

Y tú, ¿estás de acuerdo? Escribe tu comentario 🙂

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