Hablamos del ego muchas veces como un obstáculo que superar, pero ¿sabemos cómo funciona el ego en las personas? ¿Podemos vencer al ego?
Te cuento en este artículo y en el vídeo qué es el ego y qué puedes hacer para no caer en sus trampas.
Ojo, hay distintas concepciones del ego dependiendo de la filosofía o camino espiritual en el que te ubiques y yo he elegido uno de ellos, pero soy consciente de que se puede explicar desde otras perspectivas 😉
Contenido
¿Qué es el ego?
El uso del término «ego» se infiltró en la psicología principalmente a través del trabajo de Sigmund Freud. Él lo definió como la parte de la personalidad que media entre nuestros deseos animales y los estándares morales y sociales.
Se refería a esa parte consciente de la toma de decisiones que consideras como «yo» cuando dices por ejemplo «no me gusta el brócoli» o «decidí cambiar de trabajo» o «anoche soñé que mi casa estaba en llamas». Ese es tu yo, tu ego.
El ego es la parte que normalmente le muestras al mundo. El ego se rige por el «principio de realidad», es decir, un enfoque práctico del mundo. Busca convertir los impulsos más primarios de placer en un comportamiento que traiga beneficios a largo plazo en lugar de dolor, pero no es una tarea fácil porque sirve a tres amos: el mundo externo, los estándares sociales y nuestros deseos instintivos.
El ego es la parte de nuestra mente que ha sido modificada por la influencia directa del mundo exterior. Representa lo que puede llamarse razón y sentido común, en contraste con esa otra parte nuestra que contiene las pasiones y la búsqueda de la satisfacción personal. La conciencia consciente reside en el ego, aunque no todo lo que hace el ego es consciente.
¿Cuáles son las funciones del ego?
El ego tiene tres funciones principales:
- Protección: el ego nos protege de los peligros externos y nos ayuda a sobrevivir
- Control: el ego nos ayuda a controlar nuestras emociones y a tomar decisiones racionales.
- Comunicación: el ego nos permite comunicarnos con los demás y expresar nuestras necesidades y deseos.
En una persona equilibrada, el ego cumple estas funciones de manera adecuada y nos permite relacionarnos con el mundo de manera saludable y adaptativa. Sin embargo, cuando el ego se vuelve demasiado dominante, puede llevar a comportamientos egoístas y narcisistas y a la dificultad para relacionarnos de manera saludable con los demás.
¿Cuál es la diferencia entre ego, egoísmo y egocentrismo?
La mayoría de los términos que incluyen “ego” involucran procesos o reacciones en los que el yo figura de manera prominente.
El egoísmo es el excesivo aprecio que tiene una persona por sí misma y que le hace atender desmedidamente a su propio interés, sin preocuparse del de los demás
El egocentrismo también se ha utilizado de varias maneras a lo largo de los años, pero se trata de percibir el mundo e interpretar los eventos desde su punto de vista personal. Todos somos intrínsecamente egocéntricos en el sentido de que nunca podemos liberarnos de nuestro punto de vista físico (puedo percibir el mundo solo desde mi ubicación física en el espacio) o de nuestra perspectiva psicológica personal que está influenciada por nuestras experiencias, metas, creencias e identidades.
Las personas difieren en el grado en que pueden salir de su propia perspectiva para ver las cosas desde los puntos de vista de los demás, pero todos estamos encerrados en nuestro propio punto de vista egocéntrico porque no hay forma de que procesemos la información excepto desde nuestro marco de referencia personal.
¿Cuáles son las trampas del ego?
En psicoanálisis las trampas del ego son mecanismos que nuestra mente utiliza para protegernos de sentimientos incómodos o dolorosos, pero que a menudo terminan obstaculizando nuestro crecimiento personal y emocional. Aquí te explico algunas de estas trampas de manera sencilla:
1. Negación
– Es cuando nos negamos a aceptar una realidad que nos resulta demasiado difícil de manejar.
– Ejemplo: Si alguien te dice que tienes un problema con el manejo de la ira, pero tú insistes en que no es cierto, estás usando la negación para evitar enfrentarte a esa verdad incómoda.
2. Represión
– La usamos cuando bloqueamos de nuestra mente ciertos pensamientos o recuerdos que son demasiado dolorosos.
– Ejemplo: Si tuviste una experiencia traumática en la infancia y ya ni siquiera la recuerdas porque es demasiado dolorosa, es porque tu mente la ha reprimido.
3. Proyección
– Surge cuando atribuimos a los demás sentimientos o deseos que en realidad son nuestros, pero que no queremos reconocer.
– Ejemplo: Si te sientes celoso de un amigo pero no quieres admitirlo, podrías empezar a decir que él es el que está celoso de ti.
4. Racionalización
– Aparece cuando tratamos de justificar o explicar algo que hemos hecho o sentido para que parezca más razonable.
– Ejemplo: Si sacaste una mala nota en un examen, podrías decirte a ti mismo que no te importa esa materia, cuando en realidad sí te importa y te sientes decepcionado.
5. Desplazamiento
– Se da cuando canalizamos nuestros sentimientos hacia una persona u objeto que es menos amenazante que la fuente original de esos sentimientos.
– Ejemplo: Si tu jefe te regaña y tú llegas a casa y discutes con tus padres, estás desplazando tu enojo hacia ellos porque es más seguro que enfrentarte a tu jefe.
6. Formación reactiva
– Es cuando actuamos de manera opuesta a cómo realmente nos sentimos para ocultar esos sentimientos.
– Ejemplo: Si te gusta alguien pero sientes que no deberías, podrías actuar de manera fría o incluso ser hostil hacia esa persona.
7. Regresión
– La usamos cuando, frente a una situación difícil, volvemos a comportarnos como lo hacíamos en una etapa anterior de nuestra vida.
– Ejemplo: Si estás estresado por un examen, podrías empezar a actuar de manera infantil, como hacer berrinches o buscar consuelo en cosas que te reconfortaban cuando eras más pequeño.
Estas trampas del ego son defensas que nuestra mente construye para protegernos del dolor, pero a menudo nos impiden enfrentar y resolver los problemas reales.
Entenderlas te ayuda a ser más consciente de cómo tu mente trabaja y te permite tomar consciencia de cuándo has
¿Cómo podemos evitar caer en las trampas del ego?
Como hemos dicho, el ego tiene una terea difícil: mediar entre el impulso de satisfacer nuestros deseos y la necesidad de estar adaptados a los estándares sociales.
Los estándares sociales no vienen en un manual que nos dan al nacer, vienen determinados por las creencias familiares, por la educación, por la sociedad en la que nos desarrollamos… y muchas veces obedecemos a unas normas sociales que no se adaptan en absoluto a nuestra verdadera forma de vivir la vida. Es ahí cuando entramos en conflicto.
Cuando reprimimos nuestros pensamientos, sentimientos y emociones para adaptarnos a la idea que tenemos de lo que socialmente está permitido de forma continuada podemos exponernos a un gran nivel de estrés.
Un ejemplo cotidiano
Por ejemplo, estoy en una reunión de trabajo y tengo mucho hambre. Sé que en la sala de al lado hay comida pero también sé que si me levanto a comer estoy faltando a las normas de la empresa que impiden salir en mitad de una reunión para comer.
Mi ego me ayuda a adaptarme pensando que queda poco tiempo para el descanso y aguantándome las ganas de levantarme.
Esto es diferente a si me aguanto las ganas de decirle a mi compañero de trabajo que me tiene que relevar a la hora estipulada, y no media hora más tarde como viene todos los días. Su impuntualidad provoca que no pueda coger el tren, que llegue tarde a casa y no pueda darle la cena a mis hijos (cuando llego mi pareja ya los ha acostado).
Eso que no le digo a mi compañero puede estar produciéndome mucha impotencia, frustración y rabia. Me callo para no producir una discusión (tal y como mis padres me dijeron que había que hacer) pero las consecuencias de callarme son mucho peores que las de provocar una posible discusión.
Todos esos sentimientos y emociones que callo elevan tanto mi estrés que estoy empezando a sentir fuertes dolores de cabeza y problemas digestivos, por ejemplo.
Y si escucho a mi cuerpo puedo entender el mensaje que me están enviando esos síntomas y adaptarme a la situación.
Mi ego que está intermediando entre mis deseos de aclarar la situación y lo que moralmente me han dicho que es aceptable, me dice que me calle y aguante, pero mi ego está equivocado.
A mi ego le tengo que «hacer entender» que esas normas sociales no son buenas para mí, que se puede actuar de otra forma.
Autoconocimiento para liberarnos del ego negativo
En Biodescodificación escuchamos al cuerpo para no caer en las trampas del ego. La gran mayoría de las veces, lo que nuestro cuerpo nos pide a través del dolor y del malestar físico es que seamos coherentes y lo que pensamos – lo que sentimos – y lo que hacemos esté en la misma línea.
Para vivir en coherencia y no caer en las trampas del ego te recomiendo:
- Aprende a decir «no»: a veces, el ego nos empuja a hacer cosas que no queremos o que no nos benefician por seguir a esas normas sociales o familiares impuestas. Aprender a decir «no» y a establecer límites nos ayuda a evitar caer en trampas del ego y a tomar decisiones más saludables para nosotros.
- Trabaja en tu autoconciencia: conocerse a uno mismo es fundamental para evitar caer en las trampas del ego. Trabajar en la autoconciencia nos ayuda a reconocer nuestras fortalezas y debilidades y a tener más claridad sobre nuestras necesidades y deseos.
- Practicar estados hipoegoicos: el hipoego es un estado psicológico definido por una participación relativamente pequeña del ego. Un ejemplo de estado hipoegoico es cuando estamos en estado de flow o de flujo, la autorreflexión, la desindividuación y la trascendencia. Aquí te cuento mucho más sobre el hipoego del que quizás hayas leído poco
El ego no es un enemigo a derribar a toda costa, si entendemos su función podemos convertirlo en el aliado que nos permite despojarnos de creencias limitantes familiares y recuperar nuestro verdadero Ser.
El ego espiritual
Quienes decidimos iniciar un camino de crecimiento personal, desarrollo espiritual, autoconocimiento o incluso de sanación tenemos, normalmente, la intención de sacar a la luz todos nuestros sentimientos y emociones ocultas, airear el dolor del pasado y mejorar en todas las áreas en las que sabemos que estamos flojitos.
Pero tenemos que tener cuidado con otra faceta del ego llamado «ego espiritual» porque puede jugarnos malas pasadas.
El ego espiritual te lleva a utilizar las prácticas y enseñanzas aprendidas en el camino de desarrollo personal o espiritual para EVITAR profundizar en las áreas donde verdaderamente se encuentran los sentimientos dolorosos, las heridas del pasado y la necesidad de evolución.
Lo que suele pasar a quienes se ven atrapados por el ego espiritual es que automáticamente hacen uso de la evasión espiritual.
Cuando comienzan a andar en este camino, después de libros, retiros y cursos intensivos, se hacen conscientes de que hay muchas áreas afectadas por ese dolor, pero por no afrontar con valentía y responsabilidad ese dolor realizan una evasión o el desvío espiritual.
Como afirma Robert Masters en su libro La evasión espiritual, es mucho más común de lo que pensamos y, de hecho, la evasión espiritual está tan generalizada que no nos damos cuenta de que hemos caído en sus garras.
Y no te preocupes que esto no es ninguna regañina. Yo también he caído en las garras del ego espiritual y de la evasión espiritual, y la mayoría de los que iniciamos estos caminos, en algún momento, nos hemos negado a entrar donde duele y nos hemos hecho los despistados.
El problema surge cuando ese dolor reprimido u oculto sigue pidiéndote a gritos en forma de síntoma, que lo liberes y mientras lo ignoras, se agrava. Sigue leyendo sobre el ego espiritual aquí
Escuchar al cuerpo y liberar pensamientos y emociones reprimidas por «errores de programación» del ego es necesario cuando somos personas adultas.
Si necesitas ayuda para comprender el mensaje que te envía tu cuerpo a través de los síntomas, ponte en contacto conmigo
Referencias bibliográficas
Leary, M. (2019). What Is the Ego, and Why Is It So Involved in My Life?. Psychology Today.
Masters, R. (2012). La evasión espiritual. Vesical Piscis.

Soy María Pilar Sánchez, graduada en psicología, especializada en psicosomática y biodescodificación, y autora de 4 libros. Tras superar la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, hoy acompaño a otras personas a comprender el origen emocional de sus síntomas y bloqueos para recuperar claridad, equilibrio y bienestar.





Me ha encantado tu explicación, María Pilar; creo que es certera y aplicable al día a día. Muy agradecida. Un abrazo