Enfermamos porque no diferenciamos el amor del miedo

Si queremos tener una vida saludable, es necesario diferenciar entre vivir en el amor y vivir en el miedo

Dice Bruce Lipton, reconocido biólogo celular estadounidense, que si queremos tener una vida saludable, es necesario entender la diferencia entre vivir en el amor y vivir en el miedo.

amor miedo

“Podemos ilustrarlo poniendo unas células bajo un microscopio. Si colocamos unos nutrientes delante de ellas, las células se moverán hacia los nutrientes, pero si colocamos toxinas ante las células, las células se alejan de las toxinas.

Esto quiere decir que cuando estás en una situación de crecimiento como las células lo están, estás abierto porque el crecimiento está abierto al mundo.

Esto es lo que representa el amor.

[bctt tweet=”Estar abierto al mundo te permite asimilar las cosas y de ahí viene el crecimiento.” username=”mariapilarbio”]

La protección es totalmente lo contrario. Protección significa que estás amenazado, que tu vida está siendo amenazada y te amurallas en la protección.

Así que el crecimiento es apertura y la protección es cierre.

No puedes estar en crecimiento y en protección a la vez.

Así es la historia de nuestra biología. La protección es una parte necesaria para nuestra supervivencia.

Si estás siendo perseguido por un tigre de dientes de sable tienes que hacer algo.

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Lo que ha hecho la naturaleza es crear un sistema de protección. En términos científicos se conoce como eje hipotalámico-pituitario-adrenal.

El hipotálamo es la parte del cerebro que hace la interpretación de lo que está sucediendo. Es la que mira al mundo y pregunta “¿estoy en un lugar seguro o en un lugar que da miedo?”

Si el hipotálamo ve que estamos ante algún tipo de amenaza envía una señal a la glándula pituitaria, la glándula maestra, cuya señalización coordina la actividad de 50 billones de células.

En el caso de amenaza, la glándula pituitaria libera hormonas que activan las glándulas suprarrenales. El sistema suprarrenal se conoce como el de lucha o huída.

El eje hipotalámico-pituitario-adrenal es básicamente un sistema de protección.

El eje hipotalámico-pituitario-adrenal se pone en marcha cuando el hipotálamo ve la amenaza, y la pituitaria y las suprarrenales se preparan para una respuesta de protección.

Pero si estás siendo perseguido por un tigre de dientes de sable vas a necesitar las piernas y  los brazos para correr o pelear, por lo que el sistema al estar bajo amenaza libera hormonas del estrés desde las suprarrenales. Las suprarenales asignan toda la energía del sistema para poder escapar del tigre.

Eso significa que la primera actividad de las suprarrenales es causar que los vasos sanguíneos de la tripa se contraigan. Esto fuerza a la sangre, que es la que tiene la energía, a que vaya hacia los brazos y las piernas.

Date cuenta que en el momento en que cierras los vasos sanguíneos de la tripa, cierras el crecimiento y el necesario control de estabilización del cuerpo que procede de los órganos de las vísceras.

Así que cuando estás en un momento de amenaza cierras este energía que va a la tripa porque estás asignando la energía para la huída.

Esa es una de las primeras cosas que hacemos ante el estrés, cerrar el crecimiento y el mantenimiento del cuerpo. Y la gente puede decir, “¿crecimiento? ¡soy adulto y no necesito crecer!”

Estamos compuestos por 50 billones de células. Cada día perdemos cientos de millones de células, más de cientos de millones, los números son demasiado grandes para escribirlos…

La nutrición, el envejecimiento, las lesiones…  básicamente, cada día pierdes cientos de millones de células. Eso significa que por definición cada día has de reemplazar cientos de miles de millones de células.

Aunque no te ves crecer a diario, estás creciendo para equilibrar lo que pierdes. Así que si cierras el crecimiento del sistema no tardará mucho tiempo en entrar en un estado de deterioro porque

 

[bctt tweet=”Cuando tu cuerpo no mantiene la reposición de las células, comienza la enfermedad ” username=”mariapilarbio”]

 

En segundo lugar, recuerda que cuando la amenaza está presente, las suprarrenales liberan hormonas del estrés que apagan el sistema inmune para conservar la energía y poder huir del tigre.

¿Cuál es el resultado de estar en un estado de protección permanente?

Cuando estás en un estado de protección permanente, cierras el crecimiento y el mantenimiento del cuerpo, y apagas el sistema inmune. Si mantienes este estado demasiado tiempo, inevitablemente te conduces a la enfermedad y a la muerte.

Podemos volver de nuevo a la naturaleza, y entender por qué la naturaleza nos dotó de esta protección para huir del tigre, pues una vez huyes y te alejas del tigre, el sistema vuelve de nuevo al crecimiento.

Si comprendemos el funcionamiento de la naturaleza, sólo debemos usar el sistema de estrés durante cortos intervalos de tiempo porque interfiere con las funciones normales del cuerpo.

Si miramos el mundo de hoy te das cuenta que 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año las hormonas del estrés están siendo liberadas: leemos la prensa, vemos las noticias, nos preocupa el mundo y lo que está sucediendo.

Lo que sólo ha de usarse durante un corto espacio de tiempo, lo convertimos en un uso crónico debido al elevado nivel de estrés en el que vivimos.

La liberación crónica de las hormonas del estrés se convierte en una elevación de la cantidad de enfermedades y dolencias que nuestro planeta está sufriendo.

[bctt tweet=”Debemos recuperarnos del estrés y para ello, salir del miedo en que vivimos porque el miedo mata.” username=”mariapilarbio”]

El nivel de vitalidad es más alto o más bajo dependiendo de si estamos en un estado de crecimiento y amor, o de protección y miedo.

Lo apreciamos muy fácilmente cuando vemos a gente enamorada y expresan una vitalidad tremenda.

Cuando la gente está en temor y protección, su fuerza vital parece ser drenada.

El miedo es una fuerza que tenemos que identificar y aprender a manejarla a nuestro favor. Vivir bloqueados por el miedo nos enferma.”

[bctt tweet=”El arte de vivir es reconocer los miedos y superarlos.” username=”mariapilarbio”]

Nuestro inconsciente biológico no distingue entre un tigre con dientes de sable, y el inspector de Hacienda. Para nuestra mente inconsciente, el peligro es el mismo.

El ritmo de vida que llevamos y la educación que hemos recibido, por nombrar algunas de las causas, no ha favorecido ni favorece que sepamos detectar aquello que nos produce mucho estrés.

 

Mediante la Escucha Biológica podemos reconocer cuáles son los “tigres” que hay en nuestra vida

Hoy los “tigres” son el miedo a quedarse sin empleo, el miedo a no poder pagar la hipoteca, el miedo a que mi pareja se marche de casa, el miedo a que mis hijos sufran en el colegio, la preocupación por quién va a cuidar de mis padres… y tantísimos “tigres” que hay en nuestra cabeza.

Cuando el miedo es demasiado elevado y no hago algo por gestionarlo correctamente: no hablo con nadie de mis temores, no cuento a nadie lo nerviosa que me pone pensar en aquello, no expreso lo indefensa que me siento en tal circunstancia… cuando no lo pongo en palabras y no gestiono los sentimientos que me desbordan, mi estrés se eleva por encima de mi límite tolerable y mi cuerpo lo manifiesta.

El mensaje que envía tu cuerpo es muy claro y conciso, pero si no entiendes su lenguaje, piensas que es “mala suerte” que te duela aquí o allá, que es culpa de la luna que no puedas dormir o que tus nervios son culpa del café.

Cuando no entiendes el lenguaje de tu cuerpo, tu cuerpo te pide a gritos amor y tú sigues hablando miedo.

Escucha a tu cuerpo, reconoce tus miedos, ponlos en palabras, libera emociones calladas y caminemos juntas hacia el crecimiento.

Escríbeme a

hola@escuchabiologica.com

y comenzamos!

 

Bruce Lipton es autor de “La Biología de las Creencias”. Te super recomiendo que leas su libro, y que le escuches en este breve vídeo del que he hablado.

 

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