¿Cómo reducir la ansiedad con Biodescodificación?

¿Qué hago para reducir mi ansiedad?

¿Es posible vivir sin ansiedad?

¿Soy un bicho raro que no tiene solución?

Estas preguntas me las hacen frecuentemente y mi respuesta es:

Escucha a tu cuerpo, porque sí, es posible vivir sin ansiedad,

y no, no eres un bicho raro.

Lo único que pasa es que hasta ahora no has conectado mente y cuerpo y no sabías qué estaba pasando. Si escuchas a tu cuerpo, entiendes que lo que te pasa: la presión en el pecho, las náuseas, el sudor, los escalofríos o los mareos, está muy relacionado con todos los pensamientos negativos que hay en tu mente.

Las películas mentales que te montas están muy relacionadas con tu ansiedad.

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Voy a contarte el caso de un cliente que vino a verme porque estaba desesperado.

“Mi obsesión es tenerlo todo controlado.
Cuanto más controle más seguridad tendré, pero agota tener que estar controlando todo. No puedo dormir porque tengo que estar alerta. No me puedo fiar de los demás. Tengo que tener las respuestas preparadas para cualquier pregunta. Y que nadie conozca mis miedos y mis “paranoias”

Esto es lo que Narciso me contó.

¿Te suena lo que a él le pasaba?
Desde hace varios años venía sufriendo los síntomas con los que se le presentaba la ansiedad: tensión, nerviosismo excesivo, insomnio y mucha irritabilidad.
A veces tenía dolores de cabeza, le daban rampas en las piernas y tenía palpitaciones nerviosas. Había oídio hablar de la Biodescodificación y quería entender lo que le decía su cuerpo.
Cuando le pregunté por su situación vital me comentó que tenía un trabajo, tres hijos, una mujer, amaba la natación y a sus padres con los que hablaba a diario. No me contó nada especialmente negativo.
Todo era aparentemente normal pero cuando el cuerpo se queja, hay que escucharlo con mucha atención.

Definición de ansiedad

La ansiedad se define como un estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad.
Se habla de “trastorno de ansiedad” para referirse a ciertas patologías en las que el paciente experimenta un gran miedo aunque no haya una razón para ello.
La persona afectada por la ansiedad apenas puede controlar el miedo. Un miedo que se siente como una amenaza.
En estas circunstancias, el miedo tiene una función: es una señal de alarma que ayuda a evitar dicha amenaza. Cuando esta amenaza ha pasado, el miedo también debería desaparecer.

Conflicto emocional asociado a la ansiedad según la Biodescodificación

Cuando leemos en un diccionario de biodescodificación los conflictos emocionales asociados a la ansiedad aparecen conflictos de impotencia, incapacidad para afrontar algo o miedo por perder el control.

Una de las películas mentales que rodamos en nuestra mente podría ser la de “¡se me va a caer el mundo encima en cualquier momento!!” y eso hace que nuestra biología reaccione estando alerta para no morir aniquilado o aniquilada por lo que viene de arriba.
Cuando sentimos una limitación o incapacidad para afrontar algo, el sistema nervioso simpático se pone en marcha para tomar el control de la situación.

La imaginación, arma de doble filo

La imaginación es un arma de doble filo. Nos permite sentirnos los protagonistas de películas donde podemos con todo pero también puede llevarnos a montarnos películas dramáticas.

En una persona con ansiedad esa imaginación suele llevarle a los peores finales posibles. Eso se debe a la convicción de que no será capaz de conseguir lo que desea y por lo tanto necesita estar preparado o preparada para lo peor.

Entre el pasado y el futuro

Si consultamos diversas fuentes veremos que se cita al “miedo al futuro” como gran disparador de la ansiedad, y también el bloqueo de la capacidad de vivir el momento presente por preocuparse sin cesar por lo que pasó en el pasado.

La persona con ansiedad habla mucho de su pasado, de lo que aprendió, vivió, o de lo que le sucedió a otra persona.
En el caso de nuestro amigo Narciso, y después de hablar largo y tendido con él, no había un miedo excesivo al futuro.

La lucha del presente

Le pregunté por su familia. Me habló de su padre y de su hermano. Narciso es el menor de dos hermanos. Su padre es un señor que ha educado a sus hijos pensando que cuanta más disciplina, más responsabilidad asumirían sus hijos y mejor personas serían.

Nuestro amigo asumió esta “verdad” como propia.
Su hermano no. Su hermano se estuvo revelando a los mandatos de su padre hasta hace bien poco tiempo. Eso provocaba mucho enfados y discusiones en casa, y Narciso no quería vivir en ese estado de guerra permanente.

La solución de supervivencia

El instinto de supervivencia y adaptación de Narciso le llevó a crear una estrategia. Cuando veía que su hermano se enfrentaba a su padre, él escuchaba con atención lo que su hermano decía y lo que su padre contestaba.

Así hizo “el mapa” de lo aceptado o no aceptado por su padre. De lo que sí y lo que no se podía hacer en casa.

Le funcionó de maravilla. Aprendió a controlar los tiempos y los humores de su padre. Cuando llegaba de trabajar no era buen momento para pedirle algo. Después de cenar, sí. Un sábado por la mañana sí pero un domingo por la tarde no.

A Narciso no le fallaba su mapa. Siempre accedía al tesoro. Sabía qué gestos, palabras y expresiones eran mal o bien aceptadas por su padre. El conseguía siempre lo que le pedía a su padre, y su padre ha estado y está enormemente orgulloso de él.

Hoy aunque ya no vive con su padre, sigue bajo esa necesidad de aceptación absoluta.

Lo peor era que no estaba siendo consciente de ello.

El control y el perfeccionismo

En su trabajo es perfeccionista. No quiere que le critiquen por haber cometido un fallo. No le gusta exponerse a las quejas de su jefe. Le molesta escuchar gritos o malas palabras.

Él dice que adora a sus padres y no lo dudo, pero no se ha deshecho de la necesidad de aprobación. Ese control absoluto que aprendió a tener sobre la relación familiar, quiere seguir manteniéndolo en las relaciones interpersonales.

Le preocupa y le obsesiona el “qué dirán”. Es una continuación de la preocupación por el “que dirá su padre” con el que vivía de niño.

No es consciente de que este patrón de comportamiento está activo todavía en él.

Imagina el funcionamiento de tu ordenador. No sé si eres de los que usaste MS-DOS (yo un poquito) pero da igual. Cuando tú arrancas tu ordenador, hay un tiempo en el que se van cargando los programas que permiten que todo funcione correctamente. Si no se cargan los programas, el ordenador no funciona.

Y llega un momento en el que el ordenador te pide actualizaciones porque si no, no soporta todo lo nuevo que hay que incorporar.

Eso es lo que te está pidiendo tu cuerpo cuando te habla a través del síntoma o enfermedad, y en este caso, a través de los síntomas de la ansiedad.

Hay un programa que está funcionando hoy en tu mente pero está completamente desactualizado.

El programa de Narciso era un programa de “control para que todo funcione correctamente y me acepten”.
Lo que tuvo que entender es que tenía que actualizar el programa del control y la aceptación.

Su ansiedad venía motivada emocionalmente por esa necesidad de medir las palabras para que nadie se enfadara con él y le quisieran. Tenía que entender que como adulto podía manejar con mejores herramientas las discusiones o los enfrentamientos que cuando era niño.

Hoy no tiene por qué tener miedo a lo que dirá su padre si se enfada. Ni su padre, ni su jefe ni sus compañeros.

Hoy él es un adulto con herramientas psicológicas suficientes para dialogar, exponer su opinión y tomar decisiones. Hoy ya no depende de su padre.

Esta solución de supervivencia que desarrolló cuando tenía 7, 8 ó 9 años tiene que ser actualizada a su vida contemporánea. Si no es útil, la tiene que “desinstalar” de su mente y vaciarse de ese estrés que le genera ansiedad.

No todos los problemas de ansiedad se generan por el mismo conflicto emocional, por supuesto, pero tal y como la Biodescodificación nos muestra, pueden ser conflictos relacionados con el miedo.

No todos vivimos con miedo a lo que va a decir nuestro padre pero lo bueno de la escuchar al cuerpo es que con una precisión absoluta llegamos al origen del problema.

Cuando el cuerpo manifiesta un síntoma y no otro es porque detrás hay un estrés emocional concreto y no otro. Esta es mi labor como terapeuta: identificar cuál es el sufrimiento oculto, las emociones reprimidas y las creencias limitantes que bloquean a cada persona.

La Escucha Biológica es rápida, precisa y eficaz.

Este relato es un ejemplo de que hay una película mental detrás del síntoma, una creencia limitante que hay que desocultar para recuperar el bienestar integral y mientras no la saquemos a la luz, estaremos dominados por ella a todos los niveles.

El estrés que acumulamos se compone de pensamientos negativos (creencias limitantes) y sentimientos negativos. Cuando hay demasiado estrés, se altera el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, nervioso, digestivo, cardiaco… y se puede plasmar en forma de ansiedad.

La Biodescodificación te ayuda a identificar esos pensamientos negativos, transformar las creencias limitantes y gestionar adecuadamente sentimientos y emociones para que recuperes el equilibrio interno.

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