Por qué tus alergias son tan amigas del estrés emocional - Escucha Biológica
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Por qué tus alergias son tan amigas del estrés emocional

Tu estrés emocional se dispara el día que tu alergias llegan a tu vida por primera vez.

Te levantas y tienes la cara hinchada. O un eccema. O ronchas por todo el cuerpo. O peor aún, un día de repente, en un momento de repente, no puedes respirar.

Vas al médico (te miran raro si tu cara se ha hinchado al nivel pez globo) y después de unas pruebas, te dicen que tienes alergia. Tu estrés emocional se dispara, pero no te confundas. Tu estrés ya se había disparado antes. 

No es de los diagnósticos más graves que se puedan recibir. No acongoja tanto como si te dicen que tienes un sorgongo leve, eso es cierto, pero no te acongoja porque aún no te has puesto en los zapatos del que va a estar el resto de sus días sin comer esa fruta, una pizza, sin tocar a ese animal o sin lo que sea que te produce alergia. El caso es que aún no eres consciente de lo incomodísimo que es vivir con una, o varias alergias.

Yo me enteré que tenía alergias porque me dio un ataque de asma bestial.  Me desperté de madrugada sin poder respirar, y en aquel entonces que vivía con mis padres, fui a despertar a mi madre porque me ahogaba y me dijo que me tomara una aspirina.

Mi madre era una mujer muy divertida pero no me hizo ni pizca de gracia que me mandara al cajón de las aspirinas cuando yo me estaba ahogando.

¡¡Que no puedo respirar!!! ¿Para qué quiero una aspirina, mamáaaaaaaaa???

Percibió mi angustia en mi suave tono de voz y se vistió en menos de lo que google te da una respuesta.

Mi madre estaba muy asustada, y yo también. Estuve toda la noche con oxígeno en el hospital. Cuando me hicieron las pruebas (la primera vez) me dijeron que lo que tenía que hacer era sacar al perro y al gato de casa si no quería morir ahogada. El epitelio del gato y del perro eran la causa de mi ataque de asma.

Me pareció muy bien pero no entendí nada.

Podían haberme dicho que sacara al ornitorrinco y a la cebra de casa, porque son animales con los que me había relacionado tanto como con un perro y un gato.

Nunca hemos tenido perro o gato en casa, así que era muy fácil cumplir su recomendación, pero no entendí nada porque, si el origen de mi alergia estaba en la exposición al pelo de gato o del perro, era improbable que yo hubiera desarrollado esa alergia. Hasta ese momento, nunca había tocado un gato, y a los perros les miraba desde la distancia.

Ya sé que para muchos resultará raro que no hubiera tocado a estos animalicos pero así me educaron.

En casa animales no.

Y como mi madre les tenía un poco de miedito, yo me comportaba como ella y mantenía la distancia. Mis amigas tampoco tenían mascotas, así que mi relación hasta entonces era con humanos y humanas básicamente.

Así que, le dije a la alergóloga, que estaba equivocada (cuando me pongo, soy muy sincera, sí) Le dije que yo no estaba así de mala por un gato o un perro porque nunca había tocado gatos ni perros, pero ella me dijo que ese era el resultado de las pruebas, que me tomase los antihistamínicos y me repitió muy concisa: 

Si estoy en contacto con gatos -> tengo alergia.

Si no estoy en contacto con gatos -> no hay alergia

Yo me preguntaba cómo podía resolver la ecuación:

no toco gato -> tengo alergia ¡?¿

¿la solución era tocar gato para no tener alergia? ¡¡¡no!!!

Cuando los pañuelos de papel pasan a ser una extensión de tu cuerpo

Mientras le daba vueltas al coco, los antihistamínicos y los inhaladores pasaron a ser parte de la rutina diaria. Un par de inhaladores, para situaciones de emergencia y para el día a día se venían conmigo también en mis mejores momentos.

Los camiones descargaban palets de pañuelos de papel en la puerta de mi casa. No sé cuántos miles de pañuelos habré usado en mi vida. Que los bosques me perdonen pero los pañuelos de tela de mi abuela no eran suficientes cuando el grifo interno decidía abrirse a través de mi nariz.

Un tiempo más tarde, volvieron a hacerme las pruebas de la alergia y añadieron más alérgenos a mi lista negra. En este caso era el anisakis, un parásito que se encuentra en algunos pescados y mariscos. Tampoco me atormentó mucho porque el pescado no era mi comida favorita pero cuando me imaginé en las cenas de navidad comiendo zanahorias (por eso de que las podía cortar en forma de langostino) me dio bastante rabia ser la afortunada con el premio de la alergia.

De paso también me dijeron que había más alérgenos atacándome: unos hongos que se encuentran en el ambiente.

Eso sí que fue el premio gordo de la antilotería.

La época de mayor esplendor de esos hongos es verano. Y mis veranos se convirtieron en una pesadilla pasada por aguilla y más pañuelos de papel.

En mi familia nadie era alérgico. Así que flipaban bastante cuando veían mis procesos alérgicos.

Pruebas médicas y preguntas

Hay preguntas que por funcionamiento interno, protocolos de actuación y porque no, directamente, no te va a hacer el alergólogo, pero que te corresponden hacerte a ti.

Y te lo recomiendo encarecidamente, ahora te explico por qué.

En un momento concreto, alguien me hizo reflexionar sobre qué estaba viviendo yo en la época en la que se desencadenaron los síntomas de la alergia.

En los días previos al ataque de asma, ¿cuál era la situación en casa? ¿Qué pasaba con mis estudios? ¿Había algún problema con mis amigas? (la situación política del país no me importaba demasiado por aquella época)

Como soy un poco inconformista y bastante inquieta (por definirme brevemente) inicié un proceso de auto-indagación.  

Yo no entendía la lógica de que un gato me produjera alergia cuando yo nunca había tocado uno y mis amigas tampoco tenían gatos. Y si había pasado un gato por la calle, o 33 gatos, no entendía por qué justamente ese día sí que me produjeron una reacción alérgica. 

Lo que sí que podía recordar y analizar era que durante esos días había estado viviendo una situación de bastante estrés.  Fueron unos días en los que había bastante tensión en mi joven vida.

Algo me decía, que podía haber una relación entre mi estado emocional y mi estado físico.

Tiempo más tarde descubrí los estudios de la Descodificación Biológica y de la Psicosomática Clínica pero hoy no quiero contarte todo el proceso por el que pasé. 

Sí que quiero invitarte a que pienses en qué estado emocional estabas antes de tu primera reacción alérgica. 

Nuestro cuerpo está conectado

De la misma forma que ante un examen o una entrevista de trabajo de mucha importancia tu cuerpo reacciona y sufres ciertos síntomas,  de esos que pasan por ir al baño 1000 veces a la hora,  tu cuerpo está reaccionando a un estrés invisible e inconsciente cuándo se manifiesta por medio de la alergia.

Párate a pensar,  en los momentos de máximo estrés laboral, o en esos momentos en los que en tu familia ha habido un grave problema, una situación desagradable, una enfermedad imprevista o  incluso un fallecimiento. En esos momentos en los que has estado muy muy preocupado, ¿tu alergia ha empeorado? ¿Tus síntomas han sido peores que cuando estabas en una situación controlada y controlable?

Hablemos un poco de psicosomática.  La psicosomática  tiene en cuenta los factores biológicos, psicológicos y sociales del enfermo en el diagnóstico, tratamiento y prevención de toda enfermedad.

Y ¿qué dice la psicosomática?:

Que nuestro cuerpo está interconectado con todas las partes que lo forman, y con el medio que le rodea #psicosomatica #alergia #terapiapsicofisica Clic para tuitear

Cuando una parte de nuestro cuerpo manifiesta un desequilibrio o enfermedad no es sólo porque esa parte está enferma, si no porque el desequilibrio es a nivel de todo el cuerpo, y su manifestación es a través de ese síntoma o enfermedad.

El cuerpo y su entorno forman una unidad que conforman el estado de salud y enfermedad. Y el síntoma o enfermedad es una señal de aviso que nos dice que algo está fallando en algún punto del sistema.

Si estamos viviendo una situación laboral muy crítica, en casa las cosas no funcionan bien o tengo cualquier otro problema que me preocupa muchísimo, mi estrés se eleva y el orden bajo el que mi cuerpo estaba funcionando, se altera.

Cuando el estrés se eleva por encima de nuestro propio límite tolerable, nuestro cuerpo y nuestra mente se ponen en marcha para controlar ese estrés.

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Cuerpo y mente unidos para nuestra supervivencia

Nuestro funcionamiento interno, el de nuestra biología y el de nuestra mente, está unido al instinto de supervivencia. Este instinto está activo permanentemente, día y noche. Estemos de vacaciones o en la cola del cajero automático, funciona.

El instinto de supervivencia y conservación está estrechamente relacionado con dos sistemas de protección: el sistema biológico de protección y el sistema psíquico de protección. 

Como explica el Dr. Salomon Sellam,

el sistema biológico de defensa, es decir, el sistema inmunitario está compuesto por todo un arsenal de células y de moléculas bioquímicas gracias a las cuales estamos protegidos de las agresiones físicas de origen externo de toda especie.

Así, detecta los alérgenos apenas entran en el organismo, los destruye y los inscribe en la memoria de ciertas células especializadas. Podemos hablar fácilmente de memoria celular, utilizada en la insensibilización alérgica y en la vacunación.

El sistema psíquico de protección, por una parte, nos ayuda cuando nos vemos enfrentados a las agresiones psíquicas de origen interno, representadas por nuestros demonios internos; y por otra parte, nos permite manejar las situaciones desestabilizantes de origen externo a las que nos enfrentamos a diario, es decir, cuando los demonios internos de otros vienen a buscarnos.

Nuestra mente registra todo lo que va sucediendo en nuestro día a día en función de la emoción con la que lo estamos viviendo.

No hay recuerdo sin emoción

Si no hay emoción, no hay registro de ese acontecimiento.

Por ejemplo, no registras todas las noticias que has escuchado en la radio durante toda tu vida. Recuerdas las que te han impactado positiva o negativamente.

Los buenos recuerdos pueden emerger con facilidad a nuestra mente consciente, ya que no representan ningún tipo de estrés y proporcionan sensaciones de bienestar y alegría.

En cambio, los malos recuerdos evocan sensaciones de malestar, inestabilidad, miedo, inquietud o inseguridad. Si lo juzga necesario, el sistema psíquico de protección oculta total o parcialmente el recuerdo para que no invada constantemente la vida diaria.

Para ello utiliza el mecanismo de la represión. 

¿Qué diferencias hay entre emoción, sentimiento y estado de ánimo?

  • La emoción es el significado que le doy a una situación exterior. Es decir, el significado interno que le doy a un hecho externo. La emoción es inconsciente y de corta duración.

Por ejemplo, me dicen que la empresa en la que trabajo se traslada a Siberia y a ese hecho externo, le doy el significado de miedo. Miedo por mi situación económica en el futuro.

Las emociones básicas o primarias (miedo, alegría, tristeza, ira, asco y sorpresa) son universales, es decir, son experimentadas y expresadas motora y fisiológicamente de la misma manera.

  • El sentimiento es la emoción pensada. Un sentimiento surge cuando pensamos en el suceso exterior al que le hemos dado un significado interior.

Volviendo al ejemplo, al pensar en que la empresa se va y en el miedo que me produce mi situación económica en el futuro, siento impotencia por que no puedo hacer nada para que la empresa no se vaya.

La educación y el contexto cultural y social es determinante a la hora de expresar lo que sentimos. No todos identificamos lo que sentimos ni nos expresamos con la misma facilidad.

Aunque la duración de los sentimientos es mayor que la de las emociones, la intensidad con la que se perciben es menor.

  • El estado de ánimo es más bien una actitud, una forma de comprender el mundo. Es menos específico y menos intenso que las emociones pero es más duradero. Explica el porqué de las conductas cotidianas.

El estado de ánimo es el motor que impulsa al organismo a lograr objetivos, distintos a los de la simple satisfacción de las necesidades básicas. Para un buen funcionamiento psíquico y físico, es imprescindible la integridad de los mecanismos que lo regulan, que son los que nos permiten no desfallecer ante las dificultades, afrontar los problemas del día a día y mantener la ilusión en el futuro.  

Todas las emociones y sentimientos, tanto los agradables  (alegría, orgullo, felicidad, amor…) como los desagradables (dolor, vergüenza, miedo, descontento, culpabilidad, cólera, tristeza…), están profundamente arraigados en la biología.

Todas las emociones y sentimientos están profundamente arraigados en la biología Clic para tuitear

La mayoría de las reacciones emocionales, en especial las que se asocian con conductas  defensivas o agresivas, han existido desde el origen de los tiempos y surgieron como parte de un proceso de adaptación y supervivencia de la especie humana.

La emoción es necesaria para cambiar o adaptar nuestro comportamiento a la situación que vivimos, y tiene como función ayudarnos a conseguir nuestras necesidades personales.

¿Qué pasa cuando no conseguimos nuestras necesidades personales porque no expresamos las emociones?

Cuando los problemas sobrepasan la capacidad de adaptación de una persona, estos mecanismos no consiguen por sí solos restablecer el equilibrio anímico y puede sobrevenir una enfermedad.

El momento en que el problema sobrepasa nuestra capacidad de actuación es el de las situaciones de máximo estrés.

¿Cuáles son los componentes del estrés?

El estrés está compuesto de 3 elementos clave:

    • la emoción que el organismo percibe como amenazante
    • el cerebro, que es el que procesa, interpreta y da un significado particular al evento estresante
    • la respuesta de nuestro cuerpo al estrés.

¿Cuál es la situación que nos produce mayor estrés emocional?

La situación que nos produce mayor estrés emocional es el bio-shock: un acontecimiento desestabilizante, que nos toma de imprevisto, que vivimos en soledad y para el que pensamos que no hay solución.

Por partes, y como lo explica el Dr. Sellam, el bio-shock es un acontecimiento:

  1. repentino y brusco. Es probable que recuerdes el día y la hora en la que sucedió.
  2. inesperado, imprevisto y a menudo excepcional.
  3. que te toma completamente a contrapié, de improvisto.
  4. es dramático o sentido como tal.
  5. de intensidad extrema, sobrepasa tus propios límites defensivos
  6. no existe ninguna solución en ese instante.
  7. generalmente vivido en un estado de aislamiento. No puedes compartirlo con nadie en el momento de su sobrevenida.
  8. está caracterizado por un impacto a nivel mental controlado por el sistema psíquico de protección, y por un impacto corporal controlado por el sistema físico de protección. 

 ¿Qué es lo peor de vivir un bio-shock?

Vivirlo en soledad y no hablarlo. Reprimir las emociones que han surgido en ti en esa situación, reprimir los sentimientos (recuerda que son las emociones pensadas) y no ponerlos en palabras, mantiene tu estrés en un nivel por encima de lo soportado.

Y volviendo al tema que nos ha traído hoy aquí, y retomando las palabra de mi profesor Salomon

la alergia no es más que la gestión biológica de esta acumulación de estrés asociado a una emoción reprimida. La mejoría pasa por la descarga parcial o total de ese sobre-estrés y de esa vieja emoción reprimida que nuestro inconsciente biológico se permite soltar de vez en cuando en la forma de lágrimas, sólo o acompañado por un terapeuta.

Dice Angeles Wolder-Helling, “la persona que ha vivido una situación de estrés con las características de un bio-shock antes de la aparición de un malestar o una enfermedad que no ha podido ser evacuado, es propensa a descargarlo mediante un síntoma.

No es el estrés en sí mismo el que provoca el síntoma sino la forma en que lo gestionamos. Son nuestras reacciones las que pueden enfermarnos.

Según este supuesto, para entender una enfermedad es esencial prestar atención a lo que ha pasado a nivel conflictual en la vida de la persona, algo que por lo general tiene una carga emocional desagradable.”

Alcanzar el bienestar integral implica estudiar la influencia de los factores emocionales y vivenciales en el proceso de enfermar. Clic para tuitear

Conclusión: alergias y estrés emocional van de la mano

Podemos relacionar un acontecimiento exterior, de gran impacto para nosotros, que no hemos hablado con nadie, con la aparición de los síntomas alérgicos. 

Cuando estás sufriendo demasiado estrés emocional, cuando hay demasiadas emociones, sentimientos y pensamientos que no gestionas correctamente, tu equilibrio interno se rompe y tanto tu sistema físico de protección como tu sistema psíquico entran en juego.

Piensa en tus síntomas, en la rinitis, en la dermatitis, en la conjuntivitis y en todo eso que te pasa con la alergia, también como una señal de alarma por la que tu cuerpo te está avisando de que no hay equilibrio interno.

Quizás hay ciertas situaciones con las que convives día a día que son más duras de sobrellevar de lo que quieres reconocer.

Puede que vivieras un acontecimiento en el pasado que te rompió por completo, pero que tu sistema de protección psíquica no quiere que recuerdes a diario, y no por no recordarlo, lo tienes superado.

Aquellos acontecimientos tienen que ser hablados, expresados y resentidos por tu cuerpo de otra forma.

Localizar el bio-shock que viviste antes de sufrir la alergia, y liberar las emociones, sentimientos y pensamientos que reprimes desde aquel día es fundamental para alcanzar tu equilibrio psico-físico.

La Escucha Biológica te permite localizar el estrés emocional asociado a tus síntomas alérgicos.

El estrés necesita ser comprendido y manejado correctamente para que nuestro cuerpo no sufra.

Cuando el estrés emocional ya no es tal, si no que es una situación a la que nos enfrentamos con inteligencia emocional, nuestro equilibrio interno se restituye.

Una vez que localizamos la fuente del estrés emocional asociado a tu alergia, puedes tomar el control de tus emociones.

La Escucha Biológica te ayuda a controlar el estrés emocional asociado a tu alergia.

Cuanto menos estrés emocional, menos agresivos son los síntomas.

Te invito a que pienses ahora mismo en qué situaciones estresantes estabas viviendo justo antes de que tu alergia se manifestara por primera vez y me las cuentes en los comentarios.

Si además, quieres que este proceso por el que localizamos el origen de tu estrés emocional y lo aprendemos a controlar lo hagamos junt@s,

⇒escríbeme


♥PD. se me olvidaba decir que gracias a la Escucha Biológica yo ahora puedo tener en casa perros, gatos, peces, moluscos y cualquier animal porque no me producen síntomas alérgicos. Ya no moqueo sin cesar en verano y los pañuelos de papel los llevo en el bolso por vicio.

Puse en palabras todo aquel estrés que llevaba tanto tiempo callándome y aprendí a manejar con inteligencia emocional las situaciones similares que me presenta la vida. Me conozco mejor porque escucho a mi biología y sé que me avisa cuando estoy rompiendo mi armonía interna.

Maria Pilar Sánchez
hola@escuchabiologica.com

Soy una luchadora incansable con muchas ganas de ayudarte! Autora del libro "Películas Mentales: libérate de los dramones que te montas y afectan a tu salud"

2 Comments
  • Pilar Áurea
    Enviado a las 06:57h, 09 marzo Responder

    Mejor explicado imposible. Gracias por este repaso.

    • María Pilar Sánchez
      Enviado a las 10:19h, 17 mayo Responder

      ¡Muchas gracias a ti por agradecer!

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