¿Y si una causa de la alergia en niños fuera el estrés? - Escucha Biológica
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¿Y si una causa de la alergia en niños fuera el estrés?

Has leído mil artículos sobre las causas de las alergias en los niños y aún no has dado con la clave. Quieres saber qué pueden hacer los padres para aliviar el sufrimiento alérgico de los hijos y todavía no has dado con la solución.

Quizás tienes dos hijos, y uno de ellos tiene alergias y otro no. O tienes un hijo y te da miedo que el segundo también “venga” con alergias incorporadas. O tú eres alérgica y no quieres que tu hijo sufra lo que tú sufres por culpa de las dichosas intolerancias alimentarias.

¿Y si la causa de la alergia de tu hijo estuviera en las emociones?

Mejor dicho, ¿en el estrés emocional?

Vamos a ponernos en el tema.

Laura Gutman, es una psicopedagoga argentina que se formó con la renombrada psicoanalista y pediatra francesa Françoise Dolto (uno de los grandes pilares de la Descodificación Biológica) Laura es experta en familia, crianza y en psicología femenina en el puerperio, y dice

“no hay fronteras entre el ‘campo emocional de la madre’ y el ‘campo emocional del niño”. La madre siente todas las sensaciones del bebé como propias y el bebé siente también las vivencias de la madre como suyas.

Su maestra dijo “los niños son los síntomas de los padres”

Esto explica lo que todos sabemos, que si mamá está muy nerviosa, el niño también está nervioso. Si mamá está feliz, el niño está feliz.

 

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La mamá y el hijo son una unidad biológica hasta los tres años aproximadamente. Si mamá está sufriendo por la situación laboral de papá, el bebé está sufriendo lo mismo que sufre mamá. Quizás el padre no está muy preocupado porque confía en su buena suerte, pero el vínculo que une a la madre con el hijo hace que las emociones de ella sean experimentadas también por el bebé.

Cuando le preguntan a Laura Gutman cómo se desarrolla el vínculo entre la madre y el bebé en los primeros años de vida, ella responde que “la fusión emocional es el fenómeno por el cual la madre y el bebé comparten el mismo territorio emocional. Es decir que la  madre vive como propias las experiencias del bebé y el bebé vive como propias todas las experiencias pasadas, presentes y futuras de la madre.

En los terrenos emocionales no hay fronteras de espacio ni de tiempo y eso que a muchas madres de bebés recientes les resulta enloquecedor es simplemente porque tratamos de pasar a una lógica racional, y no buscamos comprender desde una lógica más sutil. Sería más fácil si nos ponemos la mano en el corazón en lugar de pretender explicaciones lógicas.

Es importante saber que mientras la madre permanezca en fusión emocional con el niño, todos sus canales energéticos están abiertos, tiene un alto nivel de sensibilidad y apertura emocional.”

 

¿Hay una causa emocional en la alergia de los niños (y de los adultos)?

Como te expliqué en este post, el funcionamiento de nuestro cuerpo y el de nuestra mente, está unido al instinto de supervivencia.

El instinto de supervivencia está estrechamente relacionado con dos sistemas de protección: el sistema biológico de protección y el sistema psíquico de protección. 

El sistema biológico de defensa, es decir, el sistema inmunitario nos protege de las agresiones físicas de origen externo. 

El sistema psíquico de protección nos ayuda cuando nos vemos enfrentados a las agresiones psíquicas de origen interno, representadas por nuestros demonios internos; y también nos permite manejar las situaciones desestabilizantes de origen externo a las que nos enfrentamos a diario, es decir, cuando los demonios internos de otros vienen a buscarnos.

Todas las emociones y sentimientos, tanto los agradables  (alegría, orgullo, felicidad, amor…) como los desagradables (dolor, vergüenza, miedo, descontento, culpabilidad, cólera, tristeza…), están profundamente arraigados en la biología.

 

¿Qué sucede cuando no soy capaz de gestionar mis demonios internos? ¿Cuando no soy capaz de gestionar psíquicamente mis problemas?

El estrés emocional entonces, se eleva. Si se eleva por encima de tu límite tolerable tu biología pone en marcha un plan de acción urgente.

Nuestro psiquismo registra todo lo que va sucediendo en nuestro día a día en función de la emoción con la que lo estamos viviendo.

Si la emoción con la que has vivido un suceso inesperado es demasiado intensa y no la pones en palabras, decimos que has vivido un bio-shock.

Es decir, a un hecho externo inesperado y profundamente desestabilizante, que tú vives en soledad sin hablarlo con nadie y para el que piensas que no hay solución le llamamos bio-shock.

Si vivimos un suceso inesperado pero gestionamos correctamente nuestra respuesta emocional y social, no estaremos viviendo un bio-shock.

El bio-shock sucede cuando no soy capaz de responder emocionalmente a ese suceso, cuando inhibo mis pensamientos, sentimientos y emociones.

“Cuando el cerebro se encuentra en peligro por el estrés vivido ante un bio-shock, le transmite la responsabilidad de la gestión de ese estrés al órgano más idóneo para evacuarlo.

Para poder comprender que la enfermedad es la proyección de un fuerte dolor vivido y ocultado o que la enfermedad es una llamada de atención, un primer paso es estar abierto a nuevas escuchas o posibilidades y es necesario CONECTAR CON LA VIDA, para descubrir cómo la vivimos y la sentimos.” dice Ángeles Wolder-Helling. 

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¿Cuándo empezó a manifestar tu hijo la alergia?

Ya hemos dicho que hasta los 3 años, vivimos en una fusión emocional con mamá.

Por lo tanto, si tu hijo ha manifestado los primeros signos de la alergia antes de los 3 años, está resintiendo como suyo tu estrés emocional.

Y no entres en la culpa. Sólamente eres responsable de no tener un manual de instrucciones para la vida. No has sabido gestionar esa situación mejor. Tu vives con un estrés demasiado elevado y tu hijo está manifestándolo a través de los síntomas alérgicos.

¿Para qué y por qué?

Por una ley biológica ancestral por la que cuando somos niños absorvemos la conflictividad de mamá. Somatizamos para que mamá pueda resolver el asunto externo que le está causando estrés emocional.

Dice Thorwald Dethlefsen, que “la enfermedad física es la mejor solución que ha encontrado nuestro instinto de supervivencia ya que disminuye drásticamente el estrés psíquico que de otro modo sería insoportable para nuestro cerebro.”

Si yo soy un bebé que dependo de mi madre, y mi madre además de vivir el estrés emocional, somatiza, yo estaré en profundo peligro. Nadie me cuidará porque además papá está fuera cazando mamuts. (Recuerda que nuestra biología funciona como lo hacía la de los primeros “hombres” que habitaron la tierra)

De esta forma, somatizando el bebé, la biología se asegura de la supervivencia de la madre y de la del niño porque da por hecho que la madre va a atender el mensaje de la enfermedad del niño.

El hijo muestra la sombra de sus padres y de sus ancestros, y lo hace a través de los síntomas físicos. Carl G. Jung, psicoanalista Clic para tuitear

 

¿Qué hago con mis emociones cuando sucede algo imprevisto y desconocido?

Ante la incertidumbre, lo desconocido o lo imprevisto los mecanismos del estrés se ponen en marcha. Si nuestra biología detecta que la nueva situación la vivimos con una sensación de miedo y angustia porque no nos creemos capaces de superarla, activará el mecanismo del estrés negativo que nos impedirá efectivamente que seamos capaces.

Sin embargo, si a pesar de la incertidumbre, en lugar de dejarnos llevar por el pánico, aliviamos el estrés negativo a través de la palabra, confiamos en nosotros mismos y nos concentramos en lo que podemos llegar a conseguir en lugar de lo que podemos perder, entonces se activará el mecanismo del estrés positivo. 

El estrés positivo nos ayuda a descubrir posibilidades y a ver oportunidades que para los que permanecen en estrés negativo estarán ocultas. Clic para tuitear

Mario Alonso Puig, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York, dice que lo más grave en situaciones de mucho estrés es la falta de destreza en la gestión de nuestras emociones.  Añade además que es una de las principales causas por las que enfermamos.

Estas son cuatro claves fundamentales que nos propone para comunicarnos saludablemente en cualquier situación y en cualquier ámbito, por estresante que sea:

  • hablar con total sinceridad de las emociones que hay en nosotros
  • pedir ayuda sin exigirla
  • mirar más allá de la ira
  • hablar de los hechos sin juzgarlos
La clave no es eliminar el estrés si no gestionarlo adecuadamente. Clic para tuitear

 

La clave para gestionar el estrés saludablemente

Lo importante no es eliminar el estrés sino gestionarlo debidamente.

Lo gestionamos correctamente cuando ponemos en palabras las emociones, sentimientos y pensamientos surgidos en la vivencia del hecho estresante.

Para poder hacerlo es importante conocer la naturaleza del estrés, sus causas, sus orígenes y las consecuencias que se derivan de no gestionarlo adecuadamente. 

Cuando sentimos o experimentamos emociones y no somos capaces de verbalizarlas, cuando no las podemos expresar con palabras y no las podemos describir por medio de lenguaje resulta muy difícil gestionar las emociones.

¿Te has dado cuenta que cuando una persona se identifica con lo que otra persona describe dice sorprendida “¡eso es justo lo que me pasa mi!”?

Y lo que sucede es que esa persona empieza a sentirse mejor.

La explicación a todo esto es que para poder hablar de algo, para poder verbalizarlo necesitamos el hemisferio izquierdo del cerebro, que es el lugar donde se encuentran los centros de lenguaje.

El hemisferio izquierdo es además la vía de las emociones positivas. Es decir que al filtrar la experiencia emocional y describirla por medio de lenguaje elimina mucha de la negatividad que esa emocionalidad pudiera contener.

Tienes más recursos de los que imaginas

Ante las situaciones desafiantes y los sucesos imprevistos es importante recordar que en nuestro interior tenemos muchos más recursos de los que pensamos. Si somos capaces de confiar en nuestra biología, ella nos abrirá el camino para avanzar con ánimo y con inteligencia. 

Sólo así descubriremos las oportunidades y reconoceremos las posibles amenazas antes de que se conviertan en inminente peligro.

Las emociones de la madre las siente el bebé como propias

El bebé siente las vivencias de la madre como propias, y, como indica Laura Gutman, el bebé no distingue entre las que son conscientes y las que no, entre las que pertenecen al pasado, al presente o al futuro.

Hay madres que pretenden olvidar o superar “malos” recuerdos del pasado como pérdidas afectivas, desengaños, abandonos, fracasos… y lo único que consiguen es tapar su recuerdo con mucha actividad, creyendo que las han superado.

Si no hacemos un proceso de autoconocimiento, de exploración a través de la escucha de nuestra biología comprendiendo qué emociones tenemos que liberar, de qué pensamientos tenemos que vaciarnos y qué sentimientos nos están impidiendo avanzar todo ese estrés emocional sigue guardado en nuestro interior.

¿Y qué sucede con el bebé?

Si eres capaz de despertarte un segundo antes de que él llore, si puedes anticiparte a sus demandas antes de que él las exprese porque vivís en una fusión emocional absoluta, ¿aún crees que todas esas emociones negativas retenidas no le están afectando?

Leche materna, beneficios y problemas

Te propongo que si, por ejemplo, ves señales de que tu hijo es intolerante o alérgico a la lactosa, y el médico lo comprueba, analices también qué está pasando en tu interior.

Piensa:

  • ¿te sientes cómoda en tu nuevo rol de madre?
  • ¿la relación con tu pareja es lo suficientemente satisfactoria para ti ahora?
  • ¿tienes la libertad para criar a tu hijo según tu criterio o sientes que se entrometen en tus decisiones?
  • y lo más importante, ¿estás permitiéndote hablar de todas estas cuestiones? ¿o te sientes mala madre sólo de pensarlo?

Estas y otras cuestiones que sólo tú sabes, pueden hacerte vivir este periodo de tu vida con un estrés que tú no eres capaz de identificar y manejar, y tu hijo, con el que vives en fusión emocional hasta sus tres primeros años de vida puede estar afectado por ese estrés.

Lo más importante es que después de darle a tu hijo todos los cuidados médicos que se merece, vayas un paso más allá y te permitas profundizar en lo que estás viviendo y escuches el mensaje que tu hijo viene a decirte.

Alergia o intolerancia a la lactosa en niños

La leche está asociada en nuestro inconsciente particular y social con nuestra madre. Es el primer alimento que recibimos y mientras nos lo da, nos ofrece también su protección, su calor, su contacto y su cariño.

Por lo tanto, cuando mi estrés está relacionado con mi función materna o con la relación que tengo con mi madre, mi biología, siguiendo una lógica biológica precisa y ancestral, evita el contacto con aquello que representa a la madre, es decir, la leche.

Mi biología no puede actuar fuera de mi cuerpo. Si en mi mente hay una experiencia, real o imaginaria, muy estresante con mi madre, mi biología tiene que actuar para reducir ese estrés. No lo puede hacer fuera de mí, y traduce que vamos a aliviar el estrés si no nos relacionamos con aquello que en la mente significa madre, es decir, la leche.

Nuestra biología funciona con una lógica biológica precisa

Es muy importante conocer el funcionamiento de nuestra biología. Si recordamos que funciona con códigos que desde hace millones de años nos aseguran la supervivencia, comprendemos que todo lo que nos sucede tiene una lógica biológica.

En el siglo XXI puede parecernos que es absurdo o ilógico el funcionamiento del inconsciente biológico pero lo único que hace es equiparar problemas actuales con los ya vividos por la especie.

Si nuestros tatatatatatatatatarabuelos no se hubieran atrevido a probar setas y hongos silvestres, aún con la muerte que para algunos de ellos les supuso, hoy no tendríamos la conciencia de evitar comer cualquier hongo que nos encontramos por el  monte. Es porque hemos heredado esa memoria de adaptación y supervivencia que hoy somos más cautelosos de lo que ellos fueron a la hora de comer hongos.

Si nuestra mente inconsciente detecta peligro en un hongo, nos va a provocar náuseas para que no nos lo comamos o el vómito para que directamente lo expulsemos de nuestro cuerpo.

Y nuestra mente inconsciente, que no distingue real de imaginario (no distingue por ejemplo, si lo que pasa en una película es real o imaginario, simplemente reacciona con nervios, angustia, llanto…), insisto, nuestra mente que no distingue real de imaginario, no diferencia si el millón de pensamientos negativos que tengo contra mí misma porque no soy una buena madre, son reales o simplemente un monólogo tortuoso que tengo conmigo.

Mi mente inconsciente lee “madre mala con estrés = leche mala” y evita que esa leche sea consumida por el bebé. El bebé detecta la “leche mala” y se protege como hicieron los que comieron hongos venenosos.

Como propone el Doctor Mario Alonso, hagamos el proceso de autoconocimiento y liberación de todas las emociones y creencias negativas. Permitámonos que la conexión mente-cuerpo sea positiva.

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Alergias, dermatitis y contacto en niños

Si la alergia o la intolerancia alimentaria de tu niño le está provocando dermatitis atópica, por ejemplo, tenemos que pararnos a pensar si se está viviendo con estrés la ruptura del contacto con el niño.

Quizás te has tenido que incorporar mucho antes de lo que querías al trabajo para no perder tu puesto. Quizás tu siempre habías soñado con darle los cuidados que tu madre no te pudo dar pero las circunstancias no te lo permiten y lo vives con culpa (y no se lo cuentas a nadie)

El tacto es el sentido más desarrollado en el ser humano. Los conflictos de separación están integrados biológicamente en términos de piel y por lo tanto, pueden conducir a enfermedades de piel.

En los monos, las caricias juegan el papel de calmar las tensiones y evitar los conflictos.

Por lo tanto, una dermatitis atópica, un eczema o una urticaria, pueden estar hablando de la necesidad de recuperar un contacto con el niño sin culpas, aceptando la situación y disfrutándolo al máximo.

La fusión emocional cura

Mientras nuestro corazón llore, el bebé llorará, mientras la rabia y el enfado sigan vivos, aunque seamos muy amables y encantadoras, el bebé gritará y se retorcerá de furia, mientras el desamor infantil siga instalado, el niño no logrará calmarse, dice Laura Gutman.

La fusión emocional pasa a ser un maravilloso camino de autodescubrimiento. Nos permite formularnos preguntas íntimas, verdaderas, llenas de sentido, en una dimensión espiritual tal vez nunca alcanzada antes.

El bebé es un espejo de mamá y si mamá está dispuesta, este espejo permite que ella se reconozca y vea lo que está sintiendo.

Lo importante es que la madre aprenda de este contacto profundo con el bebé, lea el mensaje que la biología le está enviando y se permita conectar con sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Este es un buen momento para que escuches a tu biología. La alergia tuya o de tu hijo está diciéndote que hay una situación estresante que tienes que manejar de otra forma.

Tómate unos minutos para pensar en la primera vez en que se manifestó tu alergia o la de tu hijo

Encuentra el bio-shock antes de esa primera manifestación.

Es decir, encuentra el momento en el que viviste un suceso profundamente desestabilizador para ti. Fue un suceso que te produjo mucho estrés y que todavía no has puesto en palabras.

¿Te atreves a poner en palabras ahora mismo todo lo que llevas callado desde ese día?

¿Te atreves incluso a gritarlo?

¡Hazlo!

Es importante que te vacíes de ese estrés negativo, que tomes distancia de esa situación y cambies las creencias limitantes que te han hecho mantener ese sufrimiento.

Reducir el estrés emocional te ayuda a reducir la virulencia de los síntomas.

Si necesitas ayuda, lo hacemos juntas 

 

 

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