Muchas veces son las pequeñas tomas de consciencia las que nos permiten cambiar pequeñas acciones diarias que nos llevan a conectar con nuestro verdadero Yo y con nuestra coherencia emocional.
En el ajetreo del día a día, es fácil olvidar lo importante que es mantenernos emocionalmente saludables respetando nuestra coherencia interna. Por eso he recopilado 7 + 1 consejos prácticos que pueden marcar una gran diferencia en tu vida.
Elige por cuál empiezas. Hazlo tuyo y comprueba si tu cuerpo y tu mente van recuperando su equilibrio al ponerlo en práctica.
Pero antes de todo, empecemos definiendo qué es la coherencia interna que tanto buscamos.
Contenido
- 1 Consejos para alcanzar tu coherencia emocional
- 1.1 1.Quítate el miedo a expresarte
- 1.2 2.Enorgullécete de tu sensibilidad
- 1.3 3.No creas que los demás son más felices que tú.
- 1.4 4.No les pidas a los demás que les duela tu dolor.
- 1.5 5.Acepta que tu estrés no se desborda por los mismos motivos que el de los demás.
- 1.6 6.No te pases la vida esperando que alguien te resuelva tus problemas
- 1.7 7.No consientas que tu mente te atrape con las situaciones dolorosas de tu vida.
- 1.8 8.Enfócate en entender lo que te pasó (aunque eso es diferente a justificar lo que pasó)
- 2 Ejercicio para conectar con tu coherencia emocional
Consejos para alcanzar tu coherencia emocional
La coherencia emocional o coherencia interna es la alineación de pensamientos, sentimientos, emociones, acciones, dichos y valores más profundos. Es un estado en el que tu vida interna y externa están en sintonía, permitiéndote experimentar una sensación de integridad, autenticidad y bienestar profundo.
La coherencia intena no solo contribuye a tu bienestar emocional y mental, sino que también te permite vivir de manera más plena y auténtica, en consonancia con tu propósito y significado de vida más profundo.
1.Quítate el miedo a expresarte
Si has crecido bajo la premisa de «que nadie te vea llorar», «que nadie sepa lo que pasa en casa», «a nadie le importa lo que te pasa» o «la gente se puede reír de tus desgracias, mejor que no lo sepan», tienes que reflexionar si todo ello te ha ayudado a vivir saludablemente o si te ha privado de la conexión verdadera con los demás.
Expresarse no es un signo de debilidad, sino de fortaleza: eres tan fuerte que te permites mostrar tu «debilidad» (y entrecomillo la palabra porque verdaderamente no es una debilidad).
Al hablar sobre lo que te pasa se abre la puerta a encontrar el apoyo, la comprensión y las soluciones que necesitas.
Y cómo no, compartir tus pensamientos y sentimientos te permite liberar tensiones acumuladas y evitar que las emociones negativas se conviertan en una carga insostenible que se transforme en síntoma.
2.Enorgullécete de tu sensibilidad
Para algunas personas está mal visto ser sensible. Vivimos en una sociedad que a menudo valora la dureza y la frialdad como signos de fortaleza, mientras que la sensibilidad es vista como una debilidad.
En la práctica de la Biodescodificación se descubre liberación que se produce cuando se conecta con el verdadero sentir: se reducen tensiones acumuladas y estrés.
Mostrar tu sensibilidad permite que las personas te conozcan en tu singularidad.
Y en un mundo tan virtual y frío como el que vivimos, la sensibilidad te va a permitir acoger y entender a personas que necesitan comprensión y calor. La sensibilidad te hace más empático hacia las experiencias y sentimientos de los demás.
Si te aceptas tal cual eres y valoras tu sensibilidad, entras en contacto con tu coherencia emocional y reduces el estrés que supone mostrar una imagen que no es la tuya.
3.No creas que los demás son más felices que tú.
La vida de los demás no es mejor que la tuya. Y me explico.
Quizás ahora esa persona en la que te fijas tiene un trabajo mejor remunerado que el tuyo o está viajando a ese lugar al que tú no podrás ir en los próximos 5 años al ritmo que ahorras, pero eso no quiere decir que en GLOBAL su vida sea mejor que la tuya y que al final de sus días su recuento de felicidad sea mayor que el tuyo.
Sí, hay mucho esfuerzo por aparentar ser la pareja perfecta, la familia ideal con hijos ejemplares o el deportista más disciplinado. Y es absurdo, pocos de nosotros (salvo que seas un iluminado que hoy dedicas tu tiempo a leerme) nos hemos criado en familias totalmente armónicas.
Lo de «en todas casas cuecen habas» es una verdad absoluta.
Todos (o casi todos, venga) acumulamos traiciones, desengaños, algún abandono y un puñado de injusticias que nos producen una mezcla de rabia, tristeza y sus derivados.
Deja de fijarte en los demás para lamentarte de tu «suerte» y enfócate en lo que sí puedes hacer para vivir de acuerdo con tus principios y valores y conectar con tu coherencia interna.
4.No les pidas a los demás que les duela tu dolor.
A los demás no les duele tu dolor. Puede ser tu hermano o tu mejor amiga los que en algún momento te digan «creo que estás exagerando, no es para tanto».
Cuando aprendes a escuchar a tu cuerpo y atiendes sus señales, te das cuenta de que hay situaciones que te desequilibran física y emocionalmente y que para otro son «chorradas» (Pero a ti no se te ocurra llamarle «chorrada» a lo que te afecta»).
Te pongo un ejemplo muy cercano: yo he desarrollado la capacidad de escuchar los pequeños síntomas que aparecen en mi cuerpo. A veces son muy leves y me cuesta mucho llegar a la emoción oculta pero hacerlo me permite avanzar enormemente en mi coherencia interna.
Esto es lo que descubrí detrás de una ligera afonía: un comentario que tuve miedo a decir a mi pareja.
Cuando lo analicé, no podía creérmelo. Fue una situación muy cotidiana, simplemente le propuse un plan, me dijo que no, que él tenía una idea mejor, y yo, en pleno uso de mi asertividad, acepté.
Cuando busqué el origen de esa afonía, no me podía creer que me hubiera afectado tanto aquello.
Pero si la afonía apareció a los pocos minutos, estaba claro que era por un estrés que se había elevado de repente. Descubrí una cara de un miedo que no quería ver. Descubrí que ese miedo tenía que disolverlo y dar un paso más en la comunicación con mi pareja.
Cuando al tiempo, en una situación similar con una amiga, le dije que no y le di mis razones para evitar ponerme mala, me dijo que era una exagerada. Bueno, era su opinión. El caso es que no tuve ninguna afonía.
5.Acepta que tu estrés no se desborda por los mismos motivos que el de los demás.
Tu has vivido en un entorno familiar concreto, con una educación particular y una evolución de vida determinada.
No pretendas hacerte la fuerte, por ejemplo, y tirar con el peso de los niños, por encima de tus posibilidades sólo porque «si fulanita lo hace, yo también lo puedo hacer».
Quizás para ti entran muchos factores en juego que te llevan a sobrepasar tu tolerancia a ese esfuerzo, y tú acabas convaleciente, mientras que todas las personas que conoces lo hacen y no les pasa nada.
Situaciones como ésta están en el origen emocional de, por ejemplo, anemias por «darlo todo por los demás».
Y quizás fulanita puede con toda esa carga, pero tú no porque tu historia de vida es completamente diferente.
Escúchate, sé coherente, y no acumules más estrés solo por compararte a otras personas.
6.No te pases la vida esperando que alguien te resuelva tus problemas
Quizás encuentres gente en tu camino que te ayude. Pero quizás no.
Sea como sea, lo que te va a acercar a la resolución de tus problemas es tomar acción para vivir la vida que tú deseas.
Esperar a que otros vengan a rescatarte puede ser una espera interminable y desesperante. Aunque contar con el apoyo de los demás puede hacer una gran diferencia, es esencial reconocer que la verdadera clave para superar tus desafíos reside en tu propia capacidad de acción y determinación.
Tomar la iniciativa te coloca en una posición de poder y coherencia en tu vida.
Cuando decides ponerte en marcha, estás enviando un mensaje claro a ti mismo y al mundo: tienes la disposición de hacer lo necesario para mejorar tu situación. Este acto de tomar las riendas te permite identificar y enfrentar directamente los problemas, encontrar soluciones creativas y desarrollar habilidades que te fortalecerán a largo plazo.
No subestimes el poder de tus propios pasos; cada uno de ellos te acerca más a la vida que deseas.
7.No consientas que tu mente te atrape con las situaciones dolorosas de tu vida.
La mente tiene una tendencia natural a aferrarse a experiencias dolorosas, reviviéndolas una y otra vez. Ya sabes, aquí las llamamos Películas Mentales 😉
Este ciclo de rumiación puede convertirse en una trampa emocional que perpetúa el sufrimiento.
Al no poder soltar estas experiencias, creamos un ambiente interno tóxico que afecta no solo nuestra salud mental, sino también nuestro bienestar físico.
Uno de los primeros pasos para liberarse de esta trampa es desarrollar la habilidad de aceptar el pasado.
Aceptar no significa aprobar o estar de acuerdo con lo que sucedió, sino reconocer que ocurrió y que no podemos cambiarlo.
Esta aceptación es crucial porque permite a nuestra mente soltar el apego a esas experiencias dolorosas y detener el ciclo de rumiación.
Como sabemos en Biodescodificación, muchos de nuestros malestares físicos se deben a la incapacidad de aceptar el pasado, y por lo tanto, de perdonar.
8.Enfócate en entender lo que te pasó (aunque eso es diferente a justificar lo que pasó)
Nuestra coherencia emocional está unida a la consciencia que tenemos sobre nuestras experiencias pasadas sin caer en la trampa de justificar conductas o situaciones negativas que puedan limitar nuestro bienestar.
Entender lo que te pasó
Entender lo que te pasó implica realizar un proceso de reconocimiento y reflexión.
Esto es, examinar tus experiencias y emociones pasadas con una mente abierta y compasiva.
En lugar de evitar o reprimir recuerdos dolorosos, te permites explorarlos para descubrir cómo han influido en tu vida y en tu forma de pensar y sentir actual.
Al entender tus experiencias, contextualizas eventos pasados y cómo han moldeado tu presente. Por ejemplo, reconocer que una infancia difícil ha contribuido a ciertos patrones de comportamiento te permite ver tu vida desde una perspectiva más amplia y compasiva.
Diferenciar entre entender y justificar
Entender es ver las cosas tal como son, sin adornos ni excusas. Es reconocer y analizar las causas de los problemas sin negar la realidad de lo que ocurrió.
Justificar, en cambio, implica excusar comportamientos negativos en base a explicaciones más o menos fundamentadas, lo cual puede estancarte en un ciclo de repetición.
Un ejemplo: entender que una mala relación pasada te hizo desconfiado es útil. Justificar comportamientos actuales de desconfianza hacia nuevas personas por esa experiencia pasada puede impedirte construir relaciones saludables.
Otro ejemplo, entender que tu dolor de espalda puede estar relacionado con el estrés de un trabajo exigente es útil. Sin embargo, justificar ese estrés diciendo que «es normal porque a todo el mundo le pasa (aunque no le pase al 100% de las personas)» y no tomar medidas para aliviarlo perpetúa el problema.
Esta distinción es vital para alcanzar un equilibrio verdadero.
Ejercicio para conectar con tu coherencia emocional
Un ejercicio que te puede ayudar a conectar con la coherencia entre lo que piensas, sientes, dices y haces es el «Diario de Coherencia Personal».
Ya sabes que soy una fiel defensora de la escritura terapéutica como vía para conocernos, descubrirnos y desahogarnos, por eso, te presento este ejercicio que te permitirá reflexionar sobre tus pensamientos, emociones, palabras y acciones diarias para identificar si están alineados.
Aquí tienes cómo hacerlo:
Diario de Coherencia Personal
Paso 1: Consigue un cuaderno o diario:
Utiliza un cuaderno físico o una aplicación de notas en tu dispositivo donde puedas escribir diariamente y reserva de 10 a 15 minutos al final de cada día para reflexionar y escribir en tu diario.
Paso 2: Reflexión diaria
Cada día, responde a las siguientes preguntas en tu diario:
1. ¿Qué he pensado hoy?
– Anota algunos de los pensamientos más destacados que tuviste durante el día.
– ¿Fueron positivos, negativos, neutros?
– ¿Sobre qué temas estuviste pensando más?
2. ¿Qué he sentido hoy?
– Describe las emociones y sentimientos que experimentaste a lo largo del día.
– ¿Hubo algún evento que desencadenara estas emociones o sentimientos?
3. ¿Qué he dicho hoy?
– Escribe algunas de las conversaciones más importantes que has tenido hoy.
– ¿A quién le hablaste y qué mensajes compartiste?
– ¿Tus palabras reflejaron tus pensamientos y sentimientos?
4. ¿Qué he hecho hoy?
– Enumera las acciones principales que realizaste durante el día.
– ¿Tomaste decisiones importantes? ¿Cómo interactuaste con los demás?
– ¿Tus acciones estuvieron alineadas con tus pensamientos, sentimientos y palabras?
Paso 3: Evaluación de coherencia
1. Comparación y análisis:
– Revisa tus respuestas y analiza si hay coherencia entre lo que pensaste, sentiste, dijiste e hiciste.
– Identifica cualquier discrepancia. Por ejemplo, ¿pensaste en algo positivo pero dijiste algo negativo? ¿Sentiste miedo pero hiciste ver que no lo sentías?
2. Preguntas de reflexión:
– ¿Hay patrones recurrentes de incoherencia en tus respuestas?
– ¿Cuándo y por qué tiendes a actuar de manera incoherente?
– ¿Cómo te sentiste en los momentos de coherencia y de incoherencia?
Paso 4: Acción correctiva
1. Identificación de áreas de mejora:
– Basado en tu análisis, identifica áreas específicas donde puedas mejorar tu coherencia.
– ¿Necesitas trabajar en expresar más honestamente tus sentimientos? ¿O quizás en alinear más tus acciones con tus valores?
2. Establecimiento de metas:
– Establece pequeñas metas diarias para mejorar la coherencia entre tus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones.
– Si, por ejemplo, encuentras que a menudo dices cosas que no reflejan tus verdaderos pensamientos, podrías establecer la meta de conectar con tu autenticidad en tus conversaciones.
Estoy deseando que pongas en marcha todo esto y me cuentes qué tal te sientes al ir avanzando hacia tu coherencia emocional 🙂

Soy María Pilar Sánchez, graduada en psicología, especializada en psicosomática y biodescodificación, y autora de 4 libros. Tras superar la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, hoy acompaño a otras personas a comprender el origen emocional de sus síntomas y bloqueos para recuperar claridad, equilibrio y bienestar.




