Si tu estrés emocional se eleva por encima de tu límite tolerable estás en peligro.
¿Y cuándo se eleva tu estrés?
Lo sabes aunque no lo sepas poner en palabras ahora mismo.
Te lo explico yo.
Tu estrés se eleva por ejemplo cuando vives un shock emocional, desestabilizante, imprevisto para el que piensas que no hay solución y lo vives en soledad (sin hablarlo con nadie)
Es decir, cuando te dan una noticia muy desagradable que no te esperabas, que te remueve por completo y que no cuentas a nadie porque además piensas que no tiene solución.
Cuenta la psiconalista Diana Medina que la medicina entiende el estrés como eventos sumamente perturbadores pero aislados. Por ejemplo, la pérdida del trabajo, el fin de una relación o la muerte de un ser querido.
Sin embargo, en la vida cotidiana las personas sufren tensiones diarias que resultan más dañinas a largo plazo para nuestra biología.
La sensación de tensión nerviosa no define el stress ya que el stress no es un sentimiento subjetivo.
¿Qué es el estrés?
El estrés en un conjunto de signos en el cuerpo que se pueden medir, que involucran el cerebro, el aparato hormonal, el sistema inmunológico y muchos otros órganos.
Pero no solo sentimos estrés las personas, los animales y las plantas pueden experimentar estrés.
La fisiología del estrés se puede disparar sin que haya cambios observables en el comportamiento y sin que exista una conciencia del mismo.
¿Qué es exactamente el estrés?
El término estrés fue acuñado por el médico y fisiólogo Hans Seyle quien define el estrés como un proceso biológico que abarca una amplia gama de eventos en el cuerpo, independientemente de si se es consciente de ellos o no.
Dice este médico que el estrés consiste en una serie de alteraciones internas, visibles o no, que ocurren cuando el organismo percibe una amenaza a su vida o a su bienestar.
Si bien la tensión nerviosa puede ser un componente del estrés, uno puede estar estresado sin sentir tensión.
De la misma forma, se puede sentir tensión sin activar la respuesta fisiológica del estrés. Un ejemplo de ello es el de un joven que está en su habitación y tiene un examen importante al día siguiente.
Siente tensión porque sabe que es un examen difícil y no quiere fallar. Está pensando mucho en ello y quizás está un poco preocupado.
Sin embargo, está sentado tranquilamente, su corazón no está latiendo más rápido, no está sudando ni respirando rápidamente.
Simplemente, se siente tenso por la preocupación, pero su cuerpo no está activando la respuesta física del estrés, como cuando se asusta de repente o tiene que correr para llegar a tiempo a algún lugar.
Seyle tomo el término estrés de la ingeniería, donde se utiliza para describir los efectos de una fuerza actuando en contra de una resistencia. Afirma que un estrés excesivo ocurre cuando las demandas que enfrenta un organismo exceden la capacidad de ese organismo para cumplirlas (tal y como nos pasa en nuestra vida cotidiana)
El estrés puede ser disparado por un trauma emocional o por la simple amenaza de un evento traumático, incluso si sólo se está imaginando.

Ingredientes del estrés
El estrés emocional tiene tres componentes:
- El evento físico o emocional que el organismo percibe como amenazante.
- El cerebro, que es el sistema que procesa e interpreta la experiencia dándole un significado particular al evento estresante
- La respuesta fisiológica del estrés que consiste en varios ajustes fisiológicos y psicológicos que tiene que realizar el organismo ante la amenaza.
Cada evento estresante es único y es experimentado en el presente, pero tiene resonancia en la historia pasada de cada uno.
Los seres vivos necesitamos elaborar una respuesta de estrés para preservar la estabilidad interna. Según Gabor Maté, la respuesta de estrés no es específica sino que se puede disparar como una reacción a cualquier ataque o a cualquier percepción de ataque o amenaza, consciente o inconsciente.
Se puede entender un evento estresante como “una amenaza real o percibida como real que tiende a interrumpir la homeostasis (el equilibrio interno de nuestro cuerpo)”.
Un agente estresante representa la ausencia de algo que el organismo considera indispensable para la supervivencia, o la amenaza de perder ese algo.
Por ejemplo, la amenaza de quedarse sin comida puede ser un estresante muy importante. De la misma manera, la amenaza de perder el amor de alguien especial puede ser una fuente de estrés.
¿Qué provoca estrés emocional?
Se han identificado tres factores universales que nos llevan a experimentar estrés:
- la incertidumbre,
- el exceso de responsabilidades o demandas
- las amenazas percibidas
¿Qué es la incertidumbre y por qué nos estresa?
La incertidumbre es esa sensación incómoda que surge cuando no sabemos qué va a pasar.
Surge ante la falta de conocimiento o previsibilidad sobre el futuro o sobre el resultado de ciertas situaciones.
Puede ser algo pequeño, como no estar seguro de si le va a gustar a tu pareja la sorpresa que le has preparado, o algo más grande, como no saber si conseguirás el trabajo que tanto deseas.
Esta falta de certeza puede generar una gran cantidad de estrés porque, como seres humanos, nos gusta sentir que tenemos el control sobre nuestras vidas y que podemos prever lo que viene.
La incertidumbre genera una respuesta emocional que puede variar desde una leve inquietud hasta una intensa ansiedad. Esta respuesta puede estar influenciada por experiencias vividas en la infancia, especialmente aquellas relacionadas con los padres o quienes ejercen dicho rol.
Por ejemplo, si una niña está buscando la atención y el cariño de sus padres, pero a veces recibe mucho amor y atención, y otras veces la ignoran o la tratan mal sin razón clara, esto hará que ella no sepa qué esperar.
Es decir, esta falta de una respuesta predecible y coherente genera confusión y estrés en ella.
Cuando crezca, esa niña probablemente será muy sensible a la incertidumbre.
Se sentirá especialmente ansiosa o insegura cuando no sepa qué va a pasar o cuando las cosas no sean claras.
Dicho de otra forma, si nunca supo realmente si iba a recibir amor y cuidado de manera constante cuando era pequeña, de adulta puede tener más dificultades para manejar situaciones inciertas o impredecibles.
¿Por qué nos estresa el exceso de responsabilidades?
Piensa en un malabarista.
Sus manos se mueven con rapidez, manteniendo en el aire varias pelotas de colores.
El público observa su destreza y coordinación. Sin embargo, ¿qué sucede si el malabarista aumenta la cantidad de pelotas?
Llega un punto en el que la complejidad de la tarea supera sus habilidades. Las pelotas comienzan a caer, la tensión aumenta y el malabarista se siente abrumado.
Esto es lo que ocurre cuando nos enfrentamos a demasiadas responsabilidades, tareas o exigencias en un corto período de tiempo.
Nuestro cuerpo y mente, al igual que el malabarista, se sobrecargan.
El estrés surge como una respuesta natural ante este exceso de demandas. Es un mecanismo de supervivencia que nos prepara para afrontar situaciones desafiantes.
Sin embargo, cuando el estrés se vuelve crónico o excesivo, puede tener consecuencias negativas para nuestra salud física y mental.
Una vez más, la forma en que manejamos la sobrecarga de responsabilidades puede estar influenciada por experiencias y patrones aprendidos en la infancia.
Por ejemplo, si una persona creció en un entorno donde se le exigía constantemente un alto rendimiento, es posible que internalice estas demandas y sienta una presión constante para cumplir con las expectativas, incluso en la vida adulta.
Esto puede llevar a un ciclo perpetuo de estrés y sobrecarga.
¿Por qué nos estresa percibir amenazas?
Cuando nos enfrentamos a una situación que percibimos como una amenaza, nuestro cuerpo se activa para luchar o huir. Esta respuesta automática, conocida como respuesta de lucha o huida, es esencial para nuestra supervivencia.
Sin embargo, esta respuesta puede desencadenarse incluso ante amenazas percibidas que no son un peligro real. Esto te lo explico con más detalle, AQUÍ
Y aunque no podemos evitar todas las situaciones potencialmente estresantes, sí podemos aprender a gestionar nuestra percepción de la amenaza y reducir su impacto en nuestro bienestar
El estrés es emocional
Así pues, “se puede decir que para el ser humano los estresantes más importantes son emocionales”.
Ya en la antigua Grecia, Platón afirmaba que un error extendido entre los hombres es el de querer emprender separadamente la curación del cuerpo y la del espíritu.
Hace más de tres décadas que se afirmaba que los pacientes con trastornos psicosomáticos se caracterizan por la falta de habilidad para expresar sus emociones de manera verbal.
¿Tienes la habilidad de expresar tus emociones?
Quienes no pueden utilizar la palabra para aliviarse del dolor mental están alimentando su estrés emocional.
En la medida en que tenemos oportunidad de verbalizar y exponer aquello que hemos vivido, la intensidad del estrés emocional disminuye.
Y ojo, no es que tengas que hablar del hecho en sí. Aliviar tu estrés emocional a través de tu palabra implica reconocer las emociones que ha suscitado en ti el hecho estresante. No estamos acostumbrados ni enseñados a hacerlo. A muchos nos han educado bajo la premisa de que es mejor que nadie sepa qué es lo que sientes. Pero cuando tu cuerpo ha identificado que el estrés bajo el que estás viviendo es demasiado elevado, lo mejor que puedes hacer es poner en palabras lo que sientes.
Todos estamos expuestos, en cualquier momento de nuestra vida, a encontrarnos en situaciones que sobrepasan nuestra capacidad de respuesta y que desbordan nuestro límite superior tolerable de estrés emocional. Mediante la expresión de las emociones, liberamos al cuerpo del estrés fisiológico y le permite pasar a la fase de restablecimiento.
Y a ti, ¿qué te genera estrés? ¿Qué haces para combatirlo?
>>¿Te enseño a poner en palabras tu estrés?<<

Soy María Pilar Sánchez, graduada en psicología, especializada en psicosomática y biodescodificación, y autora de 4 libros. Tras superar la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, hoy acompaño a otras personas a comprender el origen emocional de sus síntomas y bloqueos para recuperar claridad, equilibrio y bienestar.




