Deja de torturarte y disfruta la Navidad en familia - Escucha Biológica
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Deja de torturarte y disfruta la Navidad en familia

Nos han vendido una imagen muy glamourosa de familias en Navidad que cantan, bailan, llevan vestidos de lentejuelas y sonríen todo el tiempo.

Quizás esa imagen no coincida con tu Navidad, y la descompensación entre lo que debería ser y lo que es, te produce mucho estrés.

Charlamos de nuevo con Eduardo Monteiro, creador del Arte de Habitar lo Cotidiano que nos ofrece unas herramientas muy nutritivas para disfrutar en familia.

 

Si no puedes ver el vídeo ahora, aquí tienes un extracto de lo hablado.

La Navidad es una fiesta muy antigua que ya celebraban en la Roma clásica. Festejaban el Sol Invictus: el día en el que la luz vence a la oscuridad.

¿Qué haríamos hoy si festejasemos el Sol Invictus? Reconocer lo que nos queda de oscuridad en nosotros, vaciarnos de esas cuestiones y recibir la Luz en nuestra vida.

 

¿Qué es lo familiar para ti?

Cuando escuchas la palabra “familiar”, ¿en qué piensas?

  • ¿en lo que haces con aquellos con los que compartes lazos de sangre?
  • ¿en lo que repites una y otra vez, y por tanto ya es familiar para ti?

Cuando dices “tengo problemas familiares”, escúchate. Estás diciendo que, o tienes problemas con los miembros de tu familia, o que tienes problemas que de tanto repetirlos son de la familia para ti.

¿Tus problemas son familiares para ti de tanto repetirlos? Clic para tuitear

 

¿Cuál es el punto de inicio de tu Navidad en familia?

Este año vas a hacer una cosa que no has hecho nunca:

Decide qué es lo familiar para ti.

Una cosa es la familia, lo que te antecede, lo heredado.

Y otra, es decidir qué es lo familiar para ti.

Lo familiar para ti es ¿discutir, agobiarte, atender a gente que no te apetece ver?

Si quieres disfrutar de tu Navidad, decide qué quieres que sea lo familiar.

Ponle un sentido propio a la Navidad.

En lugar de que lo familiar sea para ti la discusión, el enfrentamiento y la tristeza, elige que lo familiar sea el disfrute, la armonía, la alegría…

¿Mucho mejor, verdad?

Aprópiate de lo heredado de tu familia. Dale una forma sana si es que no la tenía.

Lo que ha funcionado mal en la familia queremos sanarlo afuera. Formar una familia diferente.

Lo que ha ido bien queremos repetirlo.

Pero si no sanas dentro de ti lo que no ha funcionado, repites lo familiar porque no has sanado ni has diferenciado lo negativo de lo positivo en tu familia.

 

Expresa tus sentimientos sin culpar a otras personas

¿Has decidido ya qué mensaje quieres transmitir a tu familia en Navidad?

Expresa lo que sientes sin culpar a otras personas Clic para tuitear

Nunca tus problemas son por otras personas. Son por lo que haces o no haces cuando esa otra persona está delante.

Lo que quieras decirle, díselo clara y afirmativamente. No le digas que quieres que deje de hacer tal cosa. Eso es enfocarte en el “no”.

Si le digo “quiero que me hagas sentir bien en Navidad” ¿Qué le estás pidiendo? ¿Que ponga la mesa, que sirva los platos con cuidado, que atienda a los niños?

Si le dices “me siento bien en Navidad cuando hablamos tranquilamente”, le has dicho de forma clara y afirmativa lo que sientes, y la otra persona entiende lo importante que es para ti conversar con calma.

Expresa tus necesidades en afirmativo. Sé responsable de tus problemas y dificultades

 

Tus necesidades son tan importantes como las de los otros.

Si sólo me ocupo de mis necesidades y me olvido de los otros, tengo un problema.

Si me vuelco en las necesidades de los demás, tengo un problema también.

¿Qué tal si equilibras esta balanza? Dale a tus necesidades la misma importancia que a las necesidades de los demás.

 

Propósitos para el Año Nuevo

Si me hago los mejores propósitos para el Año Nuevo y lo familiar para mí sigue siendo el dolor o el sufrimiento, mis propósitos no se harán realidad.

Por ejemplo, si lo familiar para mí es comer sin parar porque en mi familia se come mucho, y mi propósito es estar más delgado, mi propósito se va a cumplir cuando me vacíe de “lo familiar”.

La labor es hacia adentro primero.

Primero.- Reconoce qué es aquello que es familiar para ti: me enfado, me pongo de mal  humor, como sin control…

Segundo.- Decido que es lo familiar para mí: me mantengo de buen humor, controlo qué y cuándo como…

Tercero.- Decido mi meta: voy hacia lo que deseo

Pero recuerda que la decisión no es una cosa que se toma una vez en la vida. Si decides hacer dieta, tienes que renovar la decisión cada momento. Tienes que ser constante en tu decisión.

Si decido no discutir en mi familia. Primero veo que lo familiar era por ejemplo que “yo antes quería interceder y separarlos, imponer mi punto de vista”

Ahora decido que lo familiar sea conversar en armonía.

Me tengo que hacer dueño de mi decisión, y no caer en la agresividad. La situación puede hacer que me dispare la agresividad pero tengo que ser consciente que la dinamita está en mí.

Si tienes interés en habitar lo cotidiano, te deshaces de esa dinamita que hace que una chispa la haga explotar

Si solo escondes la dinamita, la dinamita sigue adentro y una chispa la hace explotar, internamente. Ni siquiera va hacia afuera. Y eso enferma.

Cambia los mecanismos automáticos en ti

Un mecanismo automático cambia en el momento en el que yo me hago presente en el mecanismo. Cuanto tomo consciencia y hago consciente lo inconsciente, cambia el mecanismo que antes funcionaba automáticamente.

El hecho de darme cuenta de qué es lo familiar que quiero cambiar y qué es lo que yo decido, me abre posibilidades.

Transmitir lo que queremos en positivo es diferente a que sea positivo lo que transmitimos. Pide claramente y observa si depende de ti conseguir lo que pides o no.

Da el paso a comunicarte sin culpar al otro.

Comprende el límite.

Date un tiempo, date presencia continua. ¿Qué quieres transmitir en forma afirmativa?

No es en el otro lo que quieres, es en ti. Pongamos otro ejemplo:

si te digo “¿me puedes expresar lo que me quieres decir con claridad?” es diferente a “¡no me digas eso!”

Reconozco la necesidad de hablar de la otra persona y se inicia la posibilidad de conversar y comunicarnos.

 

Recuerda:

si quieres que en las reuniones familiares de Navidad (y en todas las reuniones familiares) no se repitan las mismas situaciones que detestas:

1.- Reconoce qué es aquello que es familiar para ti: enfadarte, aislarte, comer y beber sin parar, gritar…

2.- Decide que es lo familiar para tí: mantenerte de buen humor, controlar la que comes y lo que bebes, respetar las opiniones de los demás…

3.- Decido mi meta: no te frenas y vas hacia lo que deseas

 

Y ya sabes, comparte.

Hay muchos necesitados de ayuda emocional en estas fechas

Maria Pilar Sánchez
hola@escuchabiologica.com

Soy una luchadora incansable con muchas ganas de ayudarte! Autora del libro "Películas Mentales: libérate de los dramones que te montas y afectan a tu salud"

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